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20/1/26

RECETAS PARA BOBOS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 20/01/2026. Página 5. 

 Se hace duro comprobar cuán vulnerables somos. Rodeados de adelantos tecnológicos, de máquinas y aplicaciones atentas a cualquier circunstancia de nuestras vidas, al final todo se reduce a la salud, la familia, a poder aportar el sustento y disfrutar algún rato de concordia con los propios. Cuando esto falta, nos volvemos apesadumbrados filósofos. Entonces, las renuncias nos parecen posibles, todo pasa a ser secundario. La muerte, la enfermedad, la ausencia de alguien querido nos devuelve a nuestra pura condición social, a lo que de verdad somos: unos complicados simios que se necesitan unos a otros.

Durante los escasos tiempos que la Humanidad se ha concedido para ello ―sin guerras, sin tiranos, sin fanatismos― la política se reivindicó como un ejercicio de compromiso con la felicidad colectiva. La II Guerra Mundial, que enfrentó a una gran parte del mundo a la inmensa fealdad y crueldad de la que somos capaces, trajo una reflexión positiva sobre la necesidad de construir sociedades más justas, más equilibradas, mejor atendidas como forma de evitar los radicalismos y odios. Ese compromiso que trajo a las sociedades europeas la socialdemocracia produjo los mayores índices de justicia social que nuestro continente haya conocido en toda su historia, con sus problemas, sí, pero con inmensos logros. Que ochenta años después de la pesadilla nazi-fascista pidamos a gritos cilicios y disciplinas, autócratas y matones que nos arrastren a guerras, invasiones, asesinatos, masacres y genocidios habla de nuestra estupidez infatigable. Siempre es más fácil ser un necio que asumir la exigencia, el trabajo de construir esforzadamente.

El auge de la extrema derecha se asienta en la agitación vulgar del egoísmo y la insolidaridad, la comodidad de señalar culpables, de agitar medidas infantiles ―te vas, sobras, sin ti todo funcionará― en vez de darnos cuenta de que solo con la contribución de todos se pueden encarar los problemas de salud, de envejecimiento, de desigualdad, de vivienda… para construir mejores espacios de vida, mejores condiciones, más justicia social.

Las recetas para bobos: echar a gente, cerrar servicios, reducir impuestos y normativa que aseguran el funcionamiento de lo público, son las vías sobre las que se levanta el odio, el enfrentamiento, la mayor desigualdad, la amargura permanente que trae a los tiranos y sus imbecilidades identitarias.

El 15 de marzo habrá elecciones en CyL. Preguntémonos, ¿ha mejorado algo la vida en esta legislatura con los mensajes ultras?




30/9/25

ENSEÑANDO INTOLERANCIA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA.
DIARIO DE BURGOS, 30/09/2025. Página 5.  

En el instituto Sagasta de Logroño han expulsado a una muchacha por ir a clase con el pañuelo islámico. Eman Akrab es española de origen pakistaní y cursa el exigente bachillerato internacional, que en La Rioja solo se imparte en este centro. Eman es una buena estudiante, quiere hacer Derecho, tal vez en una universidad extranjera. De momento, su nuevo instituto le ha enseñado que es de segunda clase.

¿Cómo es posible creer que lucir el hiyab conculca la obligación “de acudir al centro con vestimenta adecuada” (art. 80.4 del nuevo reglamento del instituto)? ¿Cómo puede equipararse el pañuelo a una gorra de beisbol, a una actitud irrespetuosa? ¿Cómo puede caber en la cabeza de un educador que la inflexibilidad, las restricciones extemporáneas, la intolerancia con las diferencias culturales, son más importantes que el propio deseo de aprender e ir a clase de una adolescente? ¿No entienden que en este y otros casos condenan a las jóvenes a la incomprensión y al abandono?

La Consejería de Educación dice que es discriminatorio ¡para sus compañeros varones! El centro, que la decisión de prohibirlo ─interpretando algo no recogido en el reglamento─ es “por motivos de seguridad, de igualdad de género y de vigilancia en los exámenes”. Colijamos:  musulmana que porte el velo es ladrona, conflictiva y tramposa.

¿Puede tener algo que ver que La Rioja tenga la quinta comunidad pakistaní más grande de España? ¿Por qué que una muchacha quiera, conforme a sus creencias, en plena pubertad,  protegerse de la hiperhormonación de sus compañeros ─con los problemas de una juventud pornificada y escorada a la ultraderecha─, ha de ser visto como un atentado contra los varones? ¿Cumplen mejor el art. 80.4 las muchachas que van con shorts y microcamisetas, los chicos que llevan los pantalones a media pantorrilla? En realidad, la mayoría de los compañeros de Eman se han manifestado a su favor. Los adultos ─Consejo Escolar─ prefieren instar medidas segregadoras en un instituto público en el que se puede enseñar religión católica, pero no permitir que las chicas acudan con el hiyab.

Parece que el Bachillerato internacional de Logroño es de gran cortedad de miras, poco o nada multicultural, ajeno al mundo y a la propia realidad de la Rioja. Más allá del art. 16 de la Constitución, es cuestión de humanidad, de convivencia, o en su defecto, de racismo, de clasismo y de machismo.

¿En qué piensan los que deberían enseñar a pensar?




 

7/1/25

CARBONES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS. 07/01/2025. Página 5.  

 Hay individuos malos, psicópatas, pero son los menos. Existe, sin embargo, una maldad general que se cultiva, que aflora innecesaria cuando pudiendo hacer las cosas de otra manera, elige satisfactoriamente la vía del dolor a terceros. Es una maldad que se expresa en cantos y oprobios, en humillaciones y expulsiones, en políticas crueles, en degradar sin necesidad.

La maldad es un estado de conciencia. Normalmente, se es más malo con apoyo. Malo, malo, se es en grupo. Nada como el refuerzo de los demás, como la vigilancia, la competencia, el propio temor a quedarse atrás para aumentar, para elevar el tono, para exigirse uno ser más malo, para decir cosas peores, para gritar más, para delatar, para señalar, para hacer gala de odio puro. Para eso, por ejemplo, se apunta a las criaturas a las mocedades de maldad, para que se formen en gritar lemas, exhibir banderas, quemar muñecos y demás entrenamientos de ira social.

Los malólogos lo saben bien. Para mantener el estado de maldad, es muy importante generar ámbitos y signos que permeen, que hagan sentir cómoda y refugiada a la gente, reconocida,  en campo propio. Por ejemplo, una raya en el suelo. A este lado, los nuestros; allá, ellos. Sin tonterías éticas. Para nosotros, todo. Para ellos, nada. Lo importante: generar un lenguaje-código que sirva de reconocimiento y marcaje, que tanto celebre su exaltación del mal, como el ninguneo de todo lo desterrado. Por eso no importa la corrupción, ni los bulos, ni las falsedades mientras nos beneficien, mientras les perjudiquen. Así se corrompe todo, se malmeten las viejas maneras, se denuncia a inocentes, se articulan campañas construyendo un mundo de falsedades repetidas una y otra vez. Así se levanta Maldad DF, un espacio en el que el sentido de impunidad es tal que la distorsión de realidad conlleva que, v. gr., en cabalgatas de reyes se insulte al presidente del gobierno a pleno pulmón.

La maldad es negar al otro la condición de igual, de sentir, de ser, de padecer, amar y necesitar. La maldad es una negativa a reconocernos en el orden biológico ajeno, en la maternidad y paternidad extraña, en el hambre, frío y miedo que impiden sentir seguridad y calma. La maldad es una voluntad de ser estúpido al cegarse ante el otro y preferir crudamente su llanto, su exterminio, su expulsión, su bombardeo. La maldad es ideológica, fanática, religiosa, fundamentalista, necia.



12/11/24

EL PUEBLO SOLO, NO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 12/11/2024. Pagina 5. 

Estos días de zozobra, solidaridad e indignación, se oye por distintas redes la frase “solo el pueblo salva al pueblo”. La expresión acompaña a imágenes emocionantes de voluntarios limpiando el barro en Valencia. La frasecita, lamentablemente, es una muestra más de manipulación ultraderechista para tratar de desacreditar al Estado, otro acto de inaceptable amaño emocional e informativo.

Los mismos que han estado negando los efectos del cambio climático, la necesidad de invertir en ciencia y cuidado del medio ambiente, en prevención y en contar con servicios públicos adecuados, ahora nos vienen con este mantra de insuflación de identidad y espíritu colectivo con el que tapar toda la irresponsabilidad anterior. España tiene que aprender ─nos va la vida en ello─ a gestionar catástrofes, a saber que invertir en previsión no es un dispendio, sino un acto auténtico de patriotismo, de protección y defensa de todos.

El Estado es lo que somos, es lo que construimos con nuestro voto y nuestros impuestos, nuestro motivo de orgullo, solidaridad y avance. Las catástrofes son situaciones de gran complejidad, no películas de Hollywood. En cuanto suceden requieren conocimiento del medio, planificación, técnicos especializados, medios de todo tipo, maquinaria pesada y gestión de infraestructuras, movilización de fuerzas de seguridad y ejército, legislación inmediata para ayudas multisectoriales, atención psicosocial a víctimas, etc. Es comprensible que para los afectados todo retraso sea vital, toda inmediatez sea importante, toda atención sea clave. Si existe prevención, unidades de emergencia, planes de contingencia, inversión, prudencia, alertas, es más fácil… Pero siempre las cosas son más complejas, y con la afectación de infraestructuras, todo es más lento. Puerto Rico, un país acostumbrado, pero no con tantos medios, sigue todavía reconstruyéndose siete años después del paso del huracán María…

Mientras el Partido Popular anda montando cazas de brujas para tapar con humo sus propias responsabilidades, el Gobierno de España, sin liarse en discusiones, aprueba grandes ayudas ─10.600 millones de euros la semana pasada, 3.765 millones ayer─, y sin alharacas, con el desembarco de 18.000 funcionarios del Estado en Valencia, se están reconstruyendo en tiempo récord las grandes infraestructuras, los tendidos eléctricos, las redes de alcantarillado, la potabilización de aguas, los colegios, centros sanitarios… Es importante contar con voluntarios, con la solidaridad de todos, pero sobre todo con la fuerza y competencia de nuestro Estado, el de nuestros impuestos y compromisos. Eso es lo que llamamos España. El pueblo solo, no.



 

5/3/24

FACHOSFERA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 5 DE MARZO DE 2024. Página 5. 

 Me disgusta el palabro fachosfera porque otorga un aire de mofa o irrealidad a lo que hay detrás, que más que serio, es pavoroso.

En estos días hemos conocido cómo el mundo ultra se manifiesta con plena desvergüenza a través de tertulias de sacerdotes fanatizados en youtube, cómo Santiago Abascal profiere en EE.UU. exabruptos contra la Universidad de Salamanca ─y las de Bolonia y Harvard─, o del protagónico papel de la Iglesia en el asentamiento y difusión del bulo de ETA en los atentados del 11-M. No son casualidades, todo forma parte del mismo plan.

La ultraderecha se asienta sobre un principio básico: la realidad ha de acomodarse a sus creencias. Lo suyo es pura antimodernidad: contrarios a la observación científica del entorno social y natural, al desarrollo del pensamiento ilustrado y crítico, a la superación de los dogmas religiosos, a la separación Iglesia-Estado, a los principios liberales pro derechos individuales. Los ultras quieren orden, control y seguridad, tres imposibles vitales que solo pueden conseguirse por la vía violenta, la imposición, la manipulación y la intolerancia.

El desparpajo de los curas contrarrevolucionarios provoca sonrojo. Las barbaridades que dicen entre risas ─el deseo de muerte del papa, la exaltación de Franco…, son solo dos perlas─ muestran su deseo de alcanzar una sociedad fundamentalista. Evidentemente, esto tiene que ver con una clarísima involución dentro de la Iglesia, a la que los especialistas atribuyen de manera directa e indirecta un destacado papel en el surgimiento de la ultraderecha política en España.

La revelación ─en el extraordinario especial sobre el 11-M de El País, en su 20 aniversario─ de una breve conversación telefónica entre el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio M. Rouco Varela, resulta tan reveladora como estremecedora: la absoluta connivencia de la cúpula eclesial con la formulación del gran bulo, la inmensa mentira de que ETA estaba tras los atentados de los trenes de 2004. El Mundo de Pedro J. y la Cope de Jiménez Losantos construyeron un universo de mentiras, falsedades y manipulaciones adelantándose a las famosas fakenews. Allí se testó el poder de la mentira y la demostración de que feligresía, lectores y oyentes de derechas iban a seguirles ciegamente en su deriva antidemocrática y antiliberal. Las víctimas, la verdad, el respeto a las instituciones…, todo fue pasto de estos patriotas. Después llegó Vox. Hoy seguimos al borde del precipicio.