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2/4/24

KONKORDIA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 02/04/2024. Página 5. 

 Con un texto que se debate entre el sermón de la Siete Palabras, un speech motivacional de coaching y un tono de feriante metido a jurista a lo Manolo Morán en Bienvenido Mr. Marshal, Vox y el PP han registrado una lisérgica Proposición de Ley “de concordia” en las cortes regionales.

La propuesta, que derogaría el Decreto de Memoria Histórica y Democrática vigente, parte de una gran presunción: somos imbéciles. Ha de venir Vox a iluminarnos sobre qué hemos de saber, qué podemos investigar, qué podemos conocer, qué podemos decir o publicar. Es, pues, un ejercicio de mala fe, de proyección de ignorancias y de tergiversación de lo que significa la Historia, la Libertad, los derechos individuales y colectivos, ¡ah!, y la concordia.

Vox, y al parecer el PP, nada saben de qué cosa es la Historia, de la que freudianamente desconfían. Creen que las Leyes de Memoria se basan en un ajuste de cuentas, en la contraposición de versiones ─o memorias─. Ignoran que las Leyes de Memoria, a pesar de lo que su nombre indica, se basan, en primer lugar, en la Historia, que es una disciplina académica, ajustada a una metodología científica, desarrollada por profesionales cualificados que analizan los hechos del pasado desde la comprensión de sus contextos de época. La Historia no es una versión, es un conocimiento plural del pasado, en el que puede haber discrepancias, normalmente no de orden fundamental. Lamentablemente para la ultraderecha, nunca será una fe, una religión. En segundo lugar, las Leyes de Memoria se fundamentan en el Derecho, en este caso en uno de los capítulos más dignos de la codificación jurídica: los Derechos Humanos. Ambos elementos, Historia y Derecho, se conjugan para dar a estas leyes su gran valor, su gran sentido basal: la reparación. Esta se dirige, de manera directa, a las víctimas que aún portan en su memoria la afrenta de crímenes e indignidades que han de ser atendidas; pero también al resto de la sociedad que ha elegido vivir en democracia y debe conocer su pasado. La expresión Memoria Democrática supone la necesidad de encarar la fealdad del pasado para, desde un compromiso ético, construir un presente democrático. No se puede ser franquista para el pasado y pretendidamente demócrata para el presente.

    El despropósito konkordial abunda en la idea de una minoría de edad mental ciudadana, en la necesidad de un dirigismo autoritario. Una libertad orwelliana. 




13/12/17

EMBUDOS VENDO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 13/12/2017. Contraportada.

Tras asegurar el alcalde Lacalle que las excavaciones realizadas en el solar del Cid iban a confirmar la tradición oral de una casa de la familia del de Vivar, R. Pérez Barredo entrevistó en Diario de Burgos al catedrático de historia medieval, Dr. Francisco Javier Peña Pérez, uno de los mayores expertos internacionales en la figura del Cid. El profesor señaló la imposibilidad de que el Cid hubiera vivido en el solar mencionado y calificaba toda la información relativa a ese espacio como un puro acto de especulación inmobiliaria de los monjes de Cardeña para sacarle los cuartos al siempre crédulo ayuntamiento
Al día siguiente, bajo un faldón titulado “Puigdemont es una caricatura al cuadrado”, Antonio José Mencía escribía su particular respuesta al prof. Peña —sin mencionarle— en una columna titulada “El Cid”. Mencía, quejoso, se quedaba con su Cid de la infancia, al que sumaba el Capitán Trueno y el Jabato. Trató de validar la infumable operación Tizona —la millonaria compra de una espada que se ha querido hacer pasar por la del Cid sin prueba fehaciente alguna—. Lo importante no es la historia sino la memoria sentimental, “los valores del mito”, venía a concluir quien ha sido director de comunicación de un museo de historia… La leyenda manda. Se quiere convertir a Burgos en parque temático cidiano y nada debe obstaculizarlo. Llámese Historia, llámese verdad.
Han sido legión quienes han criticado la manipulación histórica hecha por el independentismo catalán: la invención de los Països Catalans; la inexactitud de que la  corona fuera catalano-aragonesa; la pretensión de convertir la derrota de la Guerra de Sucesión —la Diada— en la pérdida de no sé qué inventada independencia catalana a manos castellanas; que la guerra civil de 1936 sucediera únicamente en Cataluña, o que solo los catalanes fueran los reprimidos por el franquismo... A aquellos les exigimos rigor. ¿Y qué pasa con las otras manipulaciones históricas? ¿Sólo porque nos inunda la nostalgia hemos de cerrar los ojos ante las falsedades que enseñó la escuela franquista? Lo siguiente, claro, es declarar innecesaria la Ley de Memoria Histórica... Y así nos va, confundiendo verdad con ajustes de cuentas… Y ya puestos ¿para qué una Universidad con investigadores tan pesados que se empeñan en deshacer mitos tan bonitos, las grandiosas leyendas?
Creerán Mencía, Lacalle y demás que así hacen patria. Es lo que viene haciendo Esquerra…