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31/3/26

COFRADES DE...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 31/03/2026. Página 5.  

El mundo arde. Miles de personas inocentes son masacradas a golpe de dron y misil por culpa de Netanyahu y Trump. Vidas segadas, familias destrozadas, territorios arrasados porque a estos dos locos sus dioses les impulsan a estas gestas. Gaza exterminada, el Líbano camino de ello, Irán bombardeado y sus líderes asesinados, y a partir de ahí, las réplicas y defensas, que son nuevos ataques. El mundo se encoje menos por el genocidio, el horror causado, por la inhumanidad de los atacantes, que por la afectación de nuestras economías al atentar contra el todavía motor de todo: el petróleo.

Netanyahu suspende unos días su soberbia supremacista para permitir, finalmente, a los cristianos celebrar sus ritos en Jerusalén. No lo ha hecho por las quejas del Papa, sino porque el fundamentalismo del aliado americano es cristiano, y no le interesa dar motivos para su retirada en plena guerra. Pero el aviso dado se cumplirá.

La necesidad de encontrar lógicas nos lleva a repetir que estamos en manos de locos narcisistas, de necios iluminados y abusones. Sí, a Trump todo el mundo le ríe las gracias, empezando por los secretarios de Estado y demás cargos gubernamentales, responsables, a su vez, de nuevos desastres. Pero lo cierto es que esta catástrofe mundial, este incendio de nuestras vidas, es un asunto programado por quienes quieren acabar con la democracia, con el valor de nuestros votos, con el sentido social de nuestros Estados: los tecnoligarcas capaces de manipular elecciones, promover invasiones, afectar las mentes ingenuas con sus medios, de acabar con economías o de profetizar la llegada del Anticristo ꟷque es la propia democracia liberalꟷ. De la mano, con ellos, el potente lobby judío comprando la voluntad de todo miserable moral para avalar su genocidio y expansión territorial.

Las mentes preclaras del mundo han entendido que el “No a la guerra” invocado por el presidente Sánchez es un grito necesario, porque en su defensa de la Humanidad, está también contenida la de la escasa justicia que resta en el mundo, la necesidad de libertad y respeto de las leyes, del valor e importancia de la Democracia ꟷrefugio de todos los Juan Nadieꟷ. Aquellos tibios que no arriman el hombro en esta salvaguardia, son cómplices de quienes quieren acabar con la esperanza, cómplices de la explotación, del sionismo supremacista y genocida, del imperialismo cruel, del peor clasismo, de la imposición de la dictadura.

 



4/3/25

ESTÁBAMOS MUERTOS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS. 04/03/2025. Página 5.  

 Que la postmodernidad hedía era indiscutible. Cuando uno toma conciencia de ello, parece evidente, pero durante mucho tiempo hemos vivido pegados a un cadáver. Teníamos tan naturalizada la peste, que pensábamos que ese era el olor de la vida. No aprendemos.

Salir del embotamiento, del estado de shock permanente, permite mirar con otros ojos. Inauguramos fases: empezamos por el estupor para pasar a la sorpresa, llegar a la indignación y aterrizar en la vergüenza. Lo siguiente será, dicen, la conciencia y la acción. Pero los signos, todos los signos, estaban ante nuestros ojos. La muerte de la posmodernidad era también la de nuestros últimos restos de dignidad y sentido común.

Nuestras sociedades han engordado nacionalismos desleales que han roto las solidaridades internas. Envueltos en banderas, unos hacían ─están en ello─ metrópolis neoliberales de individualismos salvajes y libertarios, con cantos a un hedonismo tan irresponsable como para dejar abandonados a los ancianos como perros con covid en una gasolinera. Mientras, otros jugaban al realismo mágico de las redes sociales para, con la misma pauta de individuación, minar y ametrallar el espacio de las mujeres con la trampa adjetival/pronombrativa y arrasar el feminismo.

Cuando llegó la destrucción de Gaza, debíamos haber explotado. ¿Cómo pudimos aceptar tamaña infamia, destrucción, inhumanidad y crueldad? ¿Cómo no sentimos una atroz vergüenza de no impedir ese genocidio? Al publicar los plutócratas americanos el asqueroso video de la Riviera gazatí, debíamos haber asaltado el palacio de invierno.

El cambio de inflexión final ha estado en la entrevista/encerrona de Trump-Vance a Zelenski en el despacho oval: la conciencia de estar ante un presente falto de códigos, de ética real, de nulo aterrizaje moral, ha prendido la mecha.

Nuestro mundo está patas arriba. Ya lo estaba, pero estábamos muertos.

Hay una inmensa exigencia de orden que puede acabar con todo. No es solo aclarar lo de Ucrania y si OTAN sí o solo Euroforce. Se trata de coser internamente el exceso de mentiras y corrupciones: como un Mazón que está al borde de disolver al PP; una juventud sin vivienda que va a tomar las calles; un feminismo harto de apellidos de irrealidad… Todo está conectado. No es una restauración, aunque sí hay algo de poda, de reclamo del revolucionario sentido común, de abandono del cinismo.

La voladura del mundo ha de suponer ciertas bases éticas y democráticas. Pero el apocalipsis es una posibilidad real.

El fin del mundo. José Gutiérrez Solana, 1932.


1/10/24

La ira de dios

Ignacio Fernández de Mata
Diario de Burgos, 01/10/2024. Página 5. 

Israel, posiblemente un gran error histórico, por más injustificable holocausto que nos pongan ante nuestros ojos, se ha revelado como una inmensa vergüenza moral para el mundo.

Frente a la ficción de ser una pretendía democracia entre lobos, el estado judío ─jurídicamente de naturaleza religiosa─ ha optado por una guerra de exterminio, por arrogarse el derecho a pisar cualquier principio de moralidad y de derecho internacional, anteponiendo su propio derecho divino, su lectura sagrada de la promesa de su dios, para acabar con miles de vidas inocentes más allá de cualquier razón, lógica o amenaza.

El genocidio emprendido por el primer ministro Benjamín Netanyahu contra la población palestina muestra un país-monstruo insensible al dolor de una población arrasada, a un territorio devastado hasta la raíz. Hemos visto como bombardeaban las ciudades, los hospitales y escuelas, como la población huía sin posibilidad de refugio, como todo espacio y rincón era cruelmente tratado como supuesto almacén de armas. Nada queda en Gaza. Más de 41.600 palestinos muertos, 96.359 heridos. Miles siguen desaparecidos bajo los escombros… Sí, hubo un ataque terrorista hace un año de Hamás. Murieron 1.200 personas y más de dos centenares fueron secuestradas. Terrible. Nadie lo justifica. Pero el exterminio israelí aún no ha parado. Han seguido en Cisjordania. Ahora en Líbano…

¿Qué diferencia a Israel de los estados fundamentalistas y teocráticos vecinos, de las milicias con llamados divinos, aferrados a lecturas rigoristas de sus libros sagrados, con pretensiones de mandatos sagrados, tierras y tumbas proféticas, con territorios por los que holló el profeta, el patriarca o no sé qué rey?

De entre los rollos en hebreo antiguo emerge en tufaradas sucias un dios tribal cansado, viejo, insaciable, un dios amargo de hiel y humillaciones, cibernético, cruel, frío, viperino, hipertecnológico, inmoral, tumoral, amoral, el sumo mal, Yahveh-Elohim. Susurra aliento a las mesnadas de fanáticos colonos cada vez que emprenden sus valientes acciones baden-powellianas privando de agua, talando los olivos y/o salando los campos de los palestinos, cada vez que ocupan y expulsan hogares descalzándose, orinando, excretando sobre las resoluciones de Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

Ante nuestros ojos, el ejército más poderoso de Oriente Próximo ha exterminado a unos inocentes en su tierra, por existir, por aspirar a sus derechos. A su frente, el Primer Ministro y fiel creyente, Benjamín Netanyahu, acusado ante la Corte Penal Internacional de Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad.