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17/7/26

CRÓNICA MUNDIALISTA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
07/07/2026  


    Me he dejado envolver por el mundial de fútbol como remedo de unas vacaciones que no llegan y la necesidad de alejarme de una cotidianidad informativa fétida. Veo los partidos que puedo y dejo que las ganas y tensiones, las pullas y las jugadas admirables me vayan narcotizando. Pero ya se sabe cuánto dura la alegría en la casa del pobre: la FIFA se empeña una y otra vez en desnudar su indignidad, su escandalosa corrupción.

Traté de echar al olvido el premio de la paz (noviembre 2025) para satisfacción del ególatra Donald Trump. Infantino, rastrero, actuando como bufón, o como un secretario general de la OTAN cualquiera. Seis meses después, ya en la competición, los registros, maltratos y desprecios racistas de EE.UU. con determinadas selecciones, con el árbitro somalí Omar Artan ―al que impidieron su entrada―, las vergonzosas condiciones impuestas al equipo de Irán ―robo de partido incluido―, han sido bofetadas constantes. Que no se pudiera responder en español en las ruedas de prensa ¡siendo México uno de los coorganizadores!

Que un mundial de fútbol es ante todo pasta, lo sabe el más tonto. Pero la gente quiere la pasión, la entrega, la unión en torno a unos colores, mantener la ingenuidad de que el deporte une o es integrador (¡já!). Trump, incansable, volvió a hozar sobre un deporte que no entiende y se atrevió a exigir, matonil, la adulteración de una norma. Y el mierda de Infantino se lo permitió. La retirada de la tarjeta roja a Folarin Bolagun ha sido un escándalo que nos devuelve a la realidad de nuestro mundo. Fin del sueño, se afirma la metáfora: también el fútbol está podrido. La derrota infligida por Bélgica a Estados Unidos, un humillante 1-4, no repara el daño hecho. Pero la cosa no para ahí: las lamentables pausas de hidratación publicitaria irritan por su ruptura del juego y el afán recaudatorio. En este ambiente-tío-Gilito se entiende la irrupción de la senadora paraguaya, Celeste Amarilla, para arremeter con saña clasista y colonial contra Kylian Mbappé llamándole de todo menos guapo ―a ver porqué Trump sí puede decir subnormalidades y ella no, procediendo del mismo molde―.

   Mi hijo dice que Infantino tiene comprado todo para Argentina, o más bien que lo ha hecho el hijo de diooshgp, amigo de Milei. Desde luego, el pedazo de robo arbitral hecho a Egipto clama al cielo. Y la revisión de las actuaciones de los referees de sus partidos, repletas de tratos de favor, son escandalosas, por no hablar del endiosamiento del pequeño gran hombre. Con los de la albiceleste se cumple el saying  que dice que el fútbol es un deporte de caballeros jugado por bestias, visto cómo sacuden.

   Todo se acaba y cae. He derrochado ilusión con los pequeños, los bravos sostenedores de sueños colectivos. Y, claro, apoyando a muerte a España, que ha sido una perfecta metáfora de la construcción de un equipo y de un país apostando por sumar, por incluir, por reconocer, mal que les pese a algunos. Nos queda una final para los anales, en la que se enfrentará el juego europeo (nuestro tiki-taka de origen holandés: Cruyff), contra unos conjurados que van con el cuchillo en la boca, como si no hubiera un mañana. 

   Como dice el míster: nosotros, a lo nuestro.

 



31/3/26

COFRADES DE...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 31/03/2026. Página 5.  

El mundo arde. Miles de personas inocentes son masacradas a golpe de dron y misil por culpa de Netanyahu y Trump. Vidas segadas, familias destrozadas, territorios arrasados porque a estos dos locos sus dioses les impulsan a estas gestas. Gaza exterminada, el Líbano camino de ello, Irán bombardeado y sus líderes asesinados, y a partir de ahí, las réplicas y defensas, que son nuevos ataques. El mundo se encoje menos por el genocidio, el horror causado, por la inhumanidad de los atacantes, que por la afectación de nuestras economías al atentar contra el todavía motor de todo: el petróleo.

Netanyahu suspende unos días su soberbia supremacista para permitir, finalmente, a los cristianos celebrar sus ritos en Jerusalén. No lo ha hecho por las quejas del Papa, sino porque el fundamentalismo del aliado americano es cristiano, y no le interesa dar motivos para su retirada en plena guerra. Pero el aviso dado se cumplirá.

La necesidad de encontrar lógicas nos lleva a repetir que estamos en manos de locos narcisistas, de necios iluminados y abusones. Sí, a Trump todo el mundo le ríe las gracias, empezando por los secretarios de Estado y demás cargos gubernamentales, responsables, a su vez, de nuevos desastres. Pero lo cierto es que esta catástrofe mundial, este incendio de nuestras vidas, es un asunto programado por quienes quieren acabar con la democracia, con el valor de nuestros votos, con el sentido social de nuestros Estados: los tecnoligarcas capaces de manipular elecciones, promover invasiones, afectar las mentes ingenuas con sus medios, de acabar con economías o de profetizar la llegada del Anticristo ꟷque es la propia democracia liberalꟷ. De la mano, con ellos, el potente lobby judío comprando la voluntad de todo miserable moral para avalar su genocidio y expansión territorial.

Las mentes preclaras del mundo han entendido que el “No a la guerra” invocado por el presidente Sánchez es un grito necesario, porque en su defensa de la Humanidad, está también contenida la de la escasa justicia que resta en el mundo, la necesidad de libertad y respeto de las leyes, del valor e importancia de la Democracia ꟷrefugio de todos los Juan Nadieꟷ. Aquellos tibios que no arriman el hombro en esta salvaguardia, son cómplices de quienes quieren acabar con la esperanza, cómplices de la explotación, del sionismo supremacista y genocida, del imperialismo cruel, del peor clasismo, de la imposición de la dictadura.