15/4/25

EL ACTO...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS. 15/04/2025. Página 5.  

Aquella mañana temprana de verano, bajo un sol de justicia, mi padre me dejó junto al fresco soto que marcaba lindero con la tierra. En el morral, un trozo de pan, una cantimplora, cecina y queso, y La ciudad y los perros. Cuando lo acabes, vuelve, que te espera un mundo.

Cumplidas las luces, con el andar vacilante, la casa recogió a un niño ajado, ya ido.

A la mañana siguiente, en silencio, almorcé con mi padre a su regreso de su trotada mañanera. Su mirada cálida parecía entender mi turbación y cambio, el efecto ocasionado por el Leoncio Prado. Me pasó el brazo por los hombros y me llevó a la biblioteca. Hoy vamos a conocer el hielo, me dijo con una sonrisa, y me abrió la puerta a Macondo.

El fin de la infancia llegó de la mano de Vargas Llosa y García Márquez, cuyos libros empecé a alternar compulsivamente en la querencia de leer todo lo que escribieran, y con ellos todo el llamado boom y el preboom. Parecía que cualquier escritor latinoamericano abría una puerta al paraíso. Leí con avidez, y a menudo con atracones, las obras del maestro Borges y las de Bioy Casares, leí a Juan Rulfo, a Arturo Uslar Pietri, al gran Julio Cortázar, a Carlos Fuentes, a Miguel Ángel Asturias, al musical Alejo Carpentier, a Rómulo Gallegos, a Jorge Amado, a Juan Carlos Onetti, a Ernesto Sábato, a José Donoso, a Augusto Monterroso, a Alfredo Bryce Echenique, a Álvaro Mutis, a Guillermo Cabrera Infante, luego llegarían otras generaciones… La literatura en español ya nunca más podía contenerse en la Península. De estas pasiones y de alguna historia familiar, surgió un vínculo con América que nada tenía que ver con conquistas ni leyendas rosas o negras, sino con fascinaciones por mundos y personajes, luchas, injusticias, guerrillas y dictaduras que han seguido hasta hoy.

El mundo que me tocó vivir, también lo leí. Y lo que hoy soy se debe al encuentro de sociedades y conocimientos a través de esas grandes inteligencias creadoras que han sido ─son, a través de la perdurabilidad de sus obras─ los escritores latinoamericanos ─y de otros muchos lares─ que topé. Con ellos descubrí que el acto de leer, es revolucionario.

Sentí íntimamente la pérdida de Vargas Llosa. El personaje…, perdónenme, poco importa ya. Su obra, sin embargo, seguirá marcando vidas, recuerdos y disputas, desde una inmarcesible grandeza.



1/4/25

VILLALAR

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 01/04/2025. Página 5.  

 Llega abril con sus reclamos y limpias, la arribada de los invernizos, el remoce de nidos, los retoces y apareamientos primaverales. Abril es vida, brotes, primor. Para los mozos, tiempo de rondas y burlas, de retos y envisques. En Castilla, tiempo de revueltas, que para alguno rayanas fueron con revolución: la de los comuneros, de donde llega la gloriosa derrota de Villalar.

La de 1520/1522 fue una de las grandes ocasiones de nuestra Historia, desde luego, de más importancia y valor que otras que se han querido gestas y solo resaltaban este o aquel nombre de una dinastía o religión. La revuelta de los comuneros puso al reino, a la gente del común, en pie de guerra contra la servidumbre a extranjeros, pero también contra las oligarquías que se plegaban a las exigencias de aquel rey Carlos, con su Adriano de Utrech del brazo, obsesionados por recaudar lo que casi no daba la tierra, para comprar las voluntades de los electores imperiales centroeuropeos. Los castellanos se levantaron contra el rey ausente y aquellos extraños, contra quienes no miraban por el reino, y los pusieron en serios aprietos, hasta que llegaron las traiciones, como la que la ciudad de Burgos hizo a la Causa, de manos del Condestable con los mercaderes del Consulado, ─en contra de lo que sus gentes del pueblo demandaban que se hiciera─.

Villalar, a pesar de la derrota, fue una batalla para la gloria popular. Su memoria quedó para la Historia, en nuestro caso, desde la Transición, momento de verdadera sanción colectiva de una región diseñada en los despachos de Madrid. La poca esencia identitaria actual de Castilla emana de este lugar, de sus reivindicaciones, y de esta fiesta. Ladinamente, Carlos Pollán, de Vox, presidente de las Cortes, se cargó la Fundación Villalar, transmutada en Castilla y León, y con el concurso del PP, busca borrar nuestra fiesta regional con conciertitos en cada ciudad que desmovilicen a la gente, que eviten ir a la campa.

Castilla se siente en Villalar cada 23 de abril. Se afirma cantando el vibrante romance “Los comuneros”. Nuestros pocos símbolos ─Villalar, el pendón─, lo son por nuestra historia y por anuencia popular, y no permitiremos que un facha trumpista venga a decirnos que deban ser los que le salgan de su apellido.

Esta es una llamada a la guerra. Villalar es nuestra, de la gente, nunca fue de los políticos. Defendámosla.




18/3/25

"NUEVO" CIPRÉS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 18/03/2025. Página 5.  

 Ha querido la nomenklatura municipal encabezada por su Alcaldesa-Presidenta (A-P), designar el nuevo plan quinquenal de kultura con su medida estrella: la creación de la tertulia “El nuevo ciprés”. En exultante rueda de prensa y rodeada del komité de kultura reboluzionaria (KK), ha explicado que la renovación cultural de Burgos se hará tuneando un famoso cenáculo de los años 30 del siglo XX, fundado por Eduardo de Ontañón. Hasta ahora, la A-P no gustaba hablar en público de la tertulia porque habíase fusilado a unos cuantos rojos de ella, lo que parecía cosa de mal gusto conversacional a la lideresa de oscuros y libertarios antecedentes. Pero, pelillos a la mar. Un poco porque la derecha se rige por la frase aquella de Hanns Johst que relaciona la cultura y su pistola Browning, otro poco porque la candidatura de Burgos 2031 va cuesta abajo y sin frenos, han echado mano del pobre Ontañón, al que esta ciudad dio completamente la espalda hasta bien recientemente. Para qué hablar de los asesinados en Estépar como el compositor Antonio José, el dibujante Ignacio Ángel Arroyo Merino, el impresor Luis Saiz Barrón, el periodista y dramaturgo Antonio Pardo Casas o los otros encarcelados y exiliados también tertulianos de El Ciprés.

Queda muy bonito, cuando a la derecha le viene en gana, hablar de reuniones en las que gente de toda ralea y condición se reunía con mutuo respeto a sus ideologías, para agitar la sociedad biempensante y apoltronada con su ingenio y generosidad creativa. La misma derecha que a su placer las malbarata. Bien puede hoy el poder desde su mediocridad orgánica, organizar lo que le plazca e invitar a quien se le antoje a sus conciliábulos, pero es de muy mal gusto pretender el prestigio y libertad de quienes actuaron desde sus afamados y públicos jueves cipresianos. Aquellos vanguardistas, fundadores de revistas como Parábola, respiraban los principios de la Institución Libre de Enseñanza, estaban llenos de afán renovador y de compromiso social ─como se percibía en el Orfeón de Antonio José y aún más en el Ateneo Popular, del que fue vicepresidente Ontañón─.  Arrogarse su nombre y su recuerdo sin reconocer y honrar previamente su Memoria Democrática como merecen, como se les debe, en unos actos bimensuales, a puerta cerrada, de elevada mediocridad cultural y humana, es miserable. También patético. Pero, sobre todo, triste.




4/3/25

ESTÁBAMOS MUERTOS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS. 04/03/2025. Página 5.  

 Que la postmodernidad hedía era indiscutible. Cuando uno toma conciencia de ello, parece evidente, pero durante mucho tiempo hemos vivido pegados a un cadáver. Teníamos tan naturalizada la peste, que pensábamos que ese era el olor de la vida. No aprendemos.

Salir del embotamiento, del estado de shock permanente, permite mirar con otros ojos. Inauguramos fases: empezamos por el estupor para pasar a la sorpresa, llegar a la indignación y aterrizar en la vergüenza. Lo siguiente será, dicen, la conciencia y la acción. Pero los signos, todos los signos, estaban ante nuestros ojos. La muerte de la posmodernidad era también la de nuestros últimos restos de dignidad y sentido común.

Nuestras sociedades han engordado nacionalismos desleales que han roto las solidaridades internas. Envueltos en banderas, unos hacían ─están en ello─ metrópolis neoliberales de individualismos salvajes y libertarios, con cantos a un hedonismo tan irresponsable como para dejar abandonados a los ancianos como perros con covid en una gasolinera. Mientras, otros jugaban al realismo mágico de las redes sociales para, con la misma pauta de individuación, minar y ametrallar el espacio de las mujeres con la trampa adjetival/pronombrativa y arrasar el feminismo.

Cuando llegó la destrucción de Gaza, debíamos haber explotado. ¿Cómo pudimos aceptar tamaña infamia, destrucción, inhumanidad y crueldad? ¿Cómo no sentimos una atroz vergüenza de no impedir ese genocidio? Al publicar los plutócratas americanos el asqueroso video de la Riviera gazatí, debíamos haber asaltado el palacio de invierno.

El cambio de inflexión final ha estado en la entrevista/encerrona de Trump-Vance a Zelenski en el despacho oval: la conciencia de estar ante un presente falto de códigos, de ética real, de nulo aterrizaje moral, ha prendido la mecha.

Nuestro mundo está patas arriba. Ya lo estaba, pero estábamos muertos.

Hay una inmensa exigencia de orden que puede acabar con todo. No es solo aclarar lo de Ucrania y si OTAN sí o solo Euroforce. Se trata de coser internamente el exceso de mentiras y corrupciones: como un Mazón que está al borde de disolver al PP; una juventud sin vivienda que va a tomar las calles; un feminismo harto de apellidos de irrealidad… Todo está conectado. No es una restauración, aunque sí hay algo de poda, de reclamo del revolucionario sentido común, de abandono del cinismo.

La voladura del mundo ha de suponer ciertas bases éticas y democráticas. Pero el apocalipsis es una posibilidad real.

El fin del mundo. José Gutiérrez Solana, 1932.


18/2/25

YA ESTÁN AQUÍ...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 18/02/2025. Página 5. 

 Hay momentos, discursos, que marcan épocas, con los que los estadistas firman compromisos con la Historia. Lo hizo, por ejemplo, Kennedy en 1963 en Berlín. No será el caso del pronunciado por J.D. Vance en Munich hace unos días. A pesar de sus maneras educadas, Vance, avanzadilla con estudios de Trump en Europa, muestra, un inevitable tufo fascista que es la desolación de nuestros tiempos.

Hace ya algunos años que, incluso para sorpresa de muchos, el fascismo adquirió las maneras del hombre educado. En realidad, esto fue siempre así. Antes de los uniformes siempre vinieron las corbatas. Las conferencias primeras de Hitler por las cervecerías y salones eran con chaqueta y lazo. Así se produjo la reentrada de los neonazis en nuestro presente europeo, de la mano de individuos de aspecto atildado, bien peinados y vestidos, de suaves maneras, que nada tenían que ver con los agresivos comportamientos de los skinheads de décadas anteriores.

Como en la Europa de entreguerras, el triunfo de Trump en Estados Unidos se ha construido sobre una inmensa bolsa de descontento y abandono, también sobre un inmenso ejercicio de irresponsabilidad y dilapidación de oportunidad de los demócratas. El voto ganado por Trump procede de sectores llenos de frustración y abandono, de hastío, de hartazgo, de miedo e inseguridad. Mientras los demócratas eran cada vez más identificados con las élites pijas, dedicados a conflictos lejanos y desasosegantes, a causas rayanas en la fabulación ─como las microidentidades─, grandes bolsas de desencantados, minorías, jóvenes, mujeres, el inmenso precariado que precisa dos y tres trabajos para sobrevivir en una sociedad sin atención social gratuita, inmigrantes regularizados, los entornos fabriles en proceso de desindustrialización, etc., votaron por Donald Trump. Digámoslo sin ambages, votaron por un ultra que les promete la salvación a costa del mundo entero, también de parte de su propia sociedad, de gente que declara paria, expulsable, casi exterminable ─al menos civilmente─. Esto es, por un fascista.

Trump, Vance, Musk, están promoviendo descaradamente grupos extremistas por toda Europa. Su proyecto es abyecto, porque parten de la insolidaridad y de la explotación de terceros. Están reclamando el aberrante apoyo de los propios europeos a su modelo de exclusión. Quienes opten por esta vía, no solo firmarán un pacto con el diablo, estarán dinamitando las bases del contrato social de nuestras sociedades.



4/2/25

X CITY

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 04/01/2025. Página 5.  

“Un proyecto de ciudad”. Espetó la alcaldesa blandiendo la cartulina marcada: X City.

No lo pensaron bien quienes decidieron la elección del logo, en puridad, una cutre reutilización de algo que anda en danza por ahí. Pero la X…, la X es todo un mundo de sombras y pecado. La X es la promesa de una oscuridad, de secreto, de ignominia y depravación. La X augura maldad, corrupción, ocultamiento. La X convierte a Burgos en Sin City.

La presentación del proyecto X City ha sido obscena. Focos, brilli-brilli, verbosidad fatua y un impúdico cátering-ceba de los asistentes (¿quién paga esto?), para afirmar sin rubor que el proyecto de ciudad del Partido Popular de Burgos, no es otro que el centro. Nada más. La alcaldesa y su vice, proclamaron las bondades de una actuación de 60 millones de € completamente innecesarios que hipotecarán el presupuesto durante años para solaz de unos paseantes ajenos, extraños, en esa deriva ayusistahostelera del PP poco viajado que insiste en convertir nuestras ciudades en nódulos serviles del Madrid DF extractor. “Un proyecto de ciudad” que prima ganar unos absurdos minutos de circulación vial en una ciudad que se cruza de punta a punta en menos tiempo que canta un gallo, a costa de gastar, solo en el túnelgozo del vicealcalde, 20 millones de €.

Después de la crisis de las ONGs, esta gente no ha comprendido que una ciudad es, ante todo, la gestión de necesidades humanas, no disneylandias peatonales. Un proyecto de ciudad es la articulación de barrios, sus servicios, la ampliación de zonas verdes, de mejoras de accesos y aparcamientos, la solución de los problemas de servicios/instalaciones de salud, cuidado y desarrollo a los servicios municipales, cuidado de colectivos vulnerables, apoyo al comercio local, apuesta por la zonificación… Un proyecto de ciudad es la atención a los ciudadanos, hacer mejor su vida, más fácil, más agradable, más limpia, con más oportunidades, más segura…, por toda la ciudad, no solo en el centro. Ya está bien de darle siempre a los mismos. Una ciudad es, ante todo, una comunidad, no un parque temático, por mucho patrimonio que exista.

Políticamente, este Xproyecto no solo es irreal, es un suicidio. La ciudad está muy harta de tanta incompetencia y desgobierno. Tirar hacia delante con una amenaza de deuda millonaria y un desprecio al conjunto completo de barrios, parece de una ceguera e insensibilidad sorprendentes.



21/1/25

AVE, CAESAR

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 21/01/2025. Página 5. 

Una de las cosas más penosas de la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos es ver la alegría de ajenos ultras tipo Milei o Abascal creyéndose personajes, como si fueran parte de esa victoria. Y tal vez sea así.

El presidente Donald Trump se concibe a sí mismo imperial, pero no según la vieja tradición romana. Trump, el deportador, no va a conceder la ciudadanía ni va a integrar provincias romano-americanas por el mundo. Él busca generar un gran eje económico americano ─esa obsesión por comerse Canadá, por adquirir Groenlandia, por achuchar México, por quedarse el canal de Panamá─, y en segundo lugar, sostener ciertas marcas inevitables, caso de Israel, que siguen respondiendo a política doméstica. Otra cosa es eso que se ha denominado la penetración tecnofeudal, con la que, gracias a las grandes corporaciones de comunicación y alta tecnología, las Big Tech, una parte importante del funcionamiento económico y financiero mundial puede quedar a sus pies. De ahí el inquietante papel que puedan jugar esos ultrarricos ─aquejados, a su vez, del síndrome del emperador─ en ese alarmante nuevo entorno plutocrático: Elon Musk, Tim Cook, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai, Jeff Bezos…, cualquiera de los cuales, como ya hemos visto, puede alterar con sus redes sociales las elecciones del país que deseen.

Y así, ¿a qué tanta alegría de nuestros ultras nacionales? ¿Por qué a Abascal es más fácil encontrarle en un aeropuerto de Florida que en el Congreso de los Diputados? La ultraderecha europea, tan patriota, tan nacionalista, se ha revelado títere de lobbies rusos y americanos. Los ultras andan haciendo caja con sus fundaciones privadas, mientras sobrevitalizan zonas de alto consumo mediante desregulación y desprotección social ─Modelo Maldad DF─, a cambio de desecar los entornos circundantes, que no pueden competir con los polos tractores de toda inversión, boicoteando su gobernabilidad, la atracción de emigrantes, etc. Lo llaman libertad, pero es juego sucio contra cualquier sentido de equidad, de apoyo a los territorios, de servicios sociales, de verdaderos derechos.

Abascal, como Milei, están felices con la llegada de Trump, porque les va a llenar los bolsillos mientras desestabilizan sus países al servicio del imperio plutocrático. Se esforzarán por convencernos de que cualquier iniciativa de nuestros gobiernos en la defensa de nuestra industria, de nuestras inversiones, de nuestra tecnología, es cosa del sanchismo… Porque los ultras, sépanlo, se han vendido al César extranjero. Sic transit gloria mundi.



7/1/25

CARBONES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS. 07/01/2025. Página 5.  

 Hay individuos malos, psicópatas, pero son los menos. Existe, sin embargo, una maldad general que se cultiva, que aflora innecesaria cuando pudiendo hacer las cosas de otra manera, elige satisfactoriamente la vía del dolor a terceros. Es una maldad que se expresa en cantos y oprobios, en humillaciones y expulsiones, en políticas crueles, en degradar sin necesidad.

La maldad es un estado de conciencia. Normalmente, se es más malo con apoyo. Malo, malo, se es en grupo. Nada como el refuerzo de los demás, como la vigilancia, la competencia, el propio temor a quedarse atrás para aumentar, para elevar el tono, para exigirse uno ser más malo, para decir cosas peores, para gritar más, para delatar, para señalar, para hacer gala de odio puro. Para eso, por ejemplo, se apunta a las criaturas a las mocedades de maldad, para que se formen en gritar lemas, exhibir banderas, quemar muñecos y demás entrenamientos de ira social.

Los malólogos lo saben bien. Para mantener el estado de maldad, es muy importante generar ámbitos y signos que permeen, que hagan sentir cómoda y refugiada a la gente, reconocida,  en campo propio. Por ejemplo, una raya en el suelo. A este lado, los nuestros; allá, ellos. Sin tonterías éticas. Para nosotros, todo. Para ellos, nada. Lo importante: generar un lenguaje-código que sirva de reconocimiento y marcaje, que tanto celebre su exaltación del mal, como el ninguneo de todo lo desterrado. Por eso no importa la corrupción, ni los bulos, ni las falsedades mientras nos beneficien, mientras les perjudiquen. Así se corrompe todo, se malmeten las viejas maneras, se denuncia a inocentes, se articulan campañas construyendo un mundo de falsedades repetidas una y otra vez. Así se levanta Maldad DF, un espacio en el que el sentido de impunidad es tal que la distorsión de realidad conlleva que, v. gr., en cabalgatas de reyes se insulte al presidente del gobierno a pleno pulmón.

La maldad es negar al otro la condición de igual, de sentir, de ser, de padecer, amar y necesitar. La maldad es una negativa a reconocernos en el orden biológico ajeno, en la maternidad y paternidad extraña, en el hambre, frío y miedo que impiden sentir seguridad y calma. La maldad es una voluntad de ser estúpido al cegarse ante el otro y preferir crudamente su llanto, su exterminio, su expulsión, su bombardeo. La maldad es ideológica, fanática, religiosa, fundamentalista, necia.



24/12/24

EMPORCADO JUDICIAL

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 24/12/2024. Página 5.  

El año se despide con promesa de más de lo mismo: la perseverancia de algunos en el emporcado de la Justicia, una estrategia de perdedores amorales para dañado del sistema y, sin lugar a duda, para perjuicio del ciudadano inerme.

Esta estrategia de devaluación democrática fue impulsada hace décadas por los think tank del entorno neocon norteamericano. En España la derecha ha cultivado con mimo esta táctica entrista de utilización del poder judicial, que ha pasado del viejuno control de algunos jueces en puestos de las cúpulas del CGPJ y altos tribunales, a directamente diseñar y ejecutar campañas de acoso y derribo político por medios judiciales.

Solo gentes de muy bajo compromiso democrático ─el pasado y la nostalgia pesan sobremanera─ pueden creer que existe algún tipo de elemento de veracidad en las pseudocausas contra la esposa y hermano del presidente del Gobierno. Como igualmente sucede en el absurdo encausamiento del Fiscal General del Estado, así sucedió con la sucia persecución contra Podemos, o el vergonzoso linchamiento judicial de Mónica Oltra. También ha quedado demostrada la falsedad de los ERE de Andalucía. Todo es nada, vaciedad, humo, ruido. A los intereses momentáneos de una campaña de desprestigio, las acusaciones, tantas veces ridículas, nimias, son jaleadas por medios de comunicación intoxicadores, controlados directamente por el partido que gobierna la Junta, la Comunidad, la Diputación… mediante ayudas, subvenciones directas, pues han atado su supervivencia a la mano que les da de comer, y que dicta qué publicar.

Hay, evidentemente, una cuestión de ritmos. Pero también de controles. Es evidente que el juez Peinado está actuando fuera de todo principio jurídico básico. Igualmente, que no se debería permitir que la acusación popular fuera ejercida por organizaciones ultras vesánicas que denuncian sin mayor base que unos recortes de pseudomedios interesados. Entretanto, ¿qué hace el CGPJ? Porque la gran paradoja del sistema de equilibrios constitucionales es que el poder judicial no parece responder ante nadie y, de momento, no actúa para acabar con estos esperpentos, salvo cuando el daño ha sido tan gravoso y alejado en el tiempo que sus resoluciones apenas tienen valor reparativo.

¿Qué le queda al ciudadano estupefacto que contempla la degradación de la Justicia? ¿Acudir a la OCDE para que emita un informe sobre la calidad democrática de la Justicia en España? Quien apoye este juego, trabaja desde la deslealtad constitucional en pro del autoritarismo.




 

10/12/24

BRILLI BRILLI

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 10/12/2024. Página 5.  

Cuando en 2015, Mariano Rajoy soltó aquello de que “Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”, resultó que era nostradámica advertencia sobre la incapacidad e ingobernabilidad que se cernía sobre el consistorio burgalés.

Aprovechando que se anunciaba la llegada del puente, las dos mejoradas manos de la alcaldesa tomaron el cristo por los cuernos, y reunidos los asombrados vecinos, nos dieron una sobredosis de luces chispeantes, pinos purpurinados, cabañitas y cúpulas mágicas como para provocar un ataque epiléptico. Todo muy bonito ─¿cuántas luces pueden distraer la mirada del número 1 de la Plaza Mayor?─. La Navidad llega que ni pintiparada, debió pensar la portavoztenientegerenteconcejal Ballesteros,  a tenor de la capacidad cobertera de la manta de luces que recorre toda la calle Laín Calvo…

¿Y cómo hemos llegado hasta aquí?

La campaña que permitió a Ayala tener once concejales surgió de un engaño, una indigna operación general en toda España del PP con aquello de “Que te vote Txapote”, que aquí tuvo su traslado con una impresentable furgoneta paseándose por la ciudad. Esto contó con no pocas complicidades que ahora se tiran de los pelos, pero que le dieron su apoyo en prensa, en tertulias y debates repitiendo argumentarios obscenos en vez centrarse en la ciudad y sus cuestiones. Ayala también incumplió su palabra sobre dejar gobernar a la lista más votada.

El PP local tiene su imagen por los suelos dada la gestión de personal que ha hecho. ¿Con qué criterio se configuran sus listas municipales, desde la alcaldesa hasta el último concejal, por ejemplo, el de movilidad? Como para defender privatizaciones o meritocracia…

Quienes votaron a Vox tienen su carga. Con la nostalgia del franquismo, les cuelan un centón de falsedades sobre la inmigración. El votante de Vox gusta de vivir en riesgo, quiere pensar que le acechan, que le van a robar, a okupar, a expulsar de su mundo. Todo es mentira, pero vivir cabreado les mola. El mal siempre es ajeno, aunque sea inventado. Ahora, la culpa es del PP.

La izquierda, incapaz de leer la realidad con sentido, fraccionada en sus microidiocias, cosechó su irresponsabilidad y quedó fuera de la corporación, en tiempos de o sumas o matas. Y no son. Y ahí siguen, como hemos visto con el caso de la profª Céline Martin.

Felices Fiestas.