16/4/25
LA "SAETA CASTELLANA"
15/4/25
EL ACTO...
DIARIO DE BURGOS. 15/04/2025. Página 5.
Aquella mañana
temprana de verano, bajo un sol de justicia, mi padre me dejó junto al fresco
soto que marcaba lindero con la tierra. En el morral, un trozo de pan, una cantimplora,
cecina y queso, y La ciudad y los perros. Cuando lo acabes, vuelve, que
te espera un mundo.
Cumplidas las
luces, con el andar vacilante, la casa recogió a un niño ajado, ya ido.
A la mañana
siguiente, en silencio, almorcé con mi padre a su regreso de su trotada
mañanera. Su mirada cálida parecía entender mi turbación y cambio, el efecto
ocasionado por el Leoncio Prado. Me pasó el brazo por los hombros y me llevó a
la biblioteca. Hoy vamos a conocer el hielo, me dijo con una sonrisa, y me
abrió la puerta a Macondo.
El fin de la
infancia llegó de la mano de Vargas Llosa y García Márquez, cuyos libros empecé
a alternar compulsivamente en la querencia de leer todo lo que escribieran, y
con ellos todo el llamado boom y el preboom. Parecía que
cualquier escritor latinoamericano abría una puerta al paraíso. Leí con avidez,
y a menudo con atracones, las obras del maestro Borges y las de Bioy Casares, leí
a Juan Rulfo, a Arturo Uslar Pietri, al gran Julio Cortázar, a Carlos Fuentes, a
Miguel Ángel Asturias, al musical Alejo Carpentier, a Rómulo Gallegos, a Jorge
Amado, a Juan Carlos Onetti, a Ernesto Sábato, a José Donoso, a Augusto
Monterroso, a Alfredo Bryce Echenique, a Álvaro Mutis, a Guillermo Cabrera Infante, luego llegarían otras
generaciones… La literatura en español ya nunca más podía contenerse en la
Península. De estas pasiones y de alguna historia familiar, surgió un vínculo
con América que nada tenía que ver con conquistas ni leyendas rosas o negras,
sino con fascinaciones por mundos y personajes, luchas, injusticias, guerrillas
y dictaduras que han seguido hasta hoy.
El mundo que
me tocó vivir, también lo leí. Y lo que hoy soy se debe al encuentro de sociedades
y conocimientos a través de esas grandes inteligencias creadoras que han sido
─son, a través de la perdurabilidad de sus obras─ los escritores
latinoamericanos ─y de otros muchos lares─ que topé. Con ellos descubrí que el
acto de leer, es revolucionario.
Sentí
íntimamente la pérdida de Vargas Llosa. El personaje…, perdónenme, poco importa
ya. Su obra, sin embargo, seguirá marcando vidas, recuerdos y disputas, desde una
inmarcesible grandeza.
1/4/25
VILLALAR
DIARIO DE BURGOS, 01/04/2025. Página 5.
La de 1520/1522
fue una de las grandes ocasiones de nuestra Historia, desde luego, de más
importancia y valor que otras que se han querido gestas y solo resaltaban este
o aquel nombre de una dinastía o religión. La revuelta de los comuneros puso al
reino, a la gente del común, en pie de guerra contra la servidumbre a
extranjeros, pero también contra las oligarquías que se plegaban a las
exigencias de aquel rey Carlos, con su Adriano de Utrech del brazo,
obsesionados por recaudar lo que casi no daba la tierra, para comprar las
voluntades de los electores imperiales centroeuropeos. Los castellanos se
levantaron contra el rey ausente y aquellos extraños, contra quienes no miraban
por el reino, y los pusieron en serios aprietos, hasta que llegaron las traiciones,
como la que la ciudad de Burgos hizo a la Causa, de manos del Condestable con
los mercaderes del Consulado, ─en contra de lo que sus gentes del pueblo
demandaban que se hiciera─.
Villalar, a
pesar de la derrota, fue una batalla para la gloria popular. Su memoria quedó
para la Historia, en nuestro caso, desde la Transición, momento de verdadera
sanción colectiva de una región diseñada en los despachos de Madrid. La poca
esencia identitaria actual de Castilla emana de este lugar, de sus reivindicaciones,
y de esta fiesta. Ladinamente, Carlos Pollán, de Vox, presidente de las Cortes,
se cargó la Fundación Villalar, transmutada en Castilla y León, y con el
concurso del PP, busca borrar nuestra fiesta regional con conciertitos en cada
ciudad que desmovilicen a la gente, que eviten ir a la campa.
Castilla se
siente en Villalar cada 23 de abril. Se afirma cantando el vibrante romance “Los
comuneros”. Nuestros pocos símbolos ─Villalar, el pendón─, lo son por nuestra
historia y por anuencia popular, y no permitiremos que un facha trumpista venga
a decirnos que deban ser los que le salgan de su apellido.
Esta es una
llamada a la guerra. Villalar es nuestra, de la gente, nunca fue de los
políticos. Defendámosla.
18/3/25
"NUEVO" CIPRÉS
DIARIO DE BURGOS, 18/03/2025. Página 5.
Queda muy
bonito, cuando a la derecha le viene en gana, hablar de reuniones en las que
gente de toda ralea y condición se reunía con mutuo respeto a sus ideologías,
para agitar la sociedad biempensante y apoltronada con su ingenio y generosidad
creativa. La misma derecha que a su placer las malbarata. Bien puede hoy el
poder desde su mediocridad orgánica, organizar lo que le plazca e invitar a
quien se le antoje a sus conciliábulos, pero es de muy mal gusto pretender el
prestigio y libertad de quienes actuaron desde sus afamados y públicos jueves
cipresianos. Aquellos vanguardistas, fundadores de revistas como Parábola,
respiraban los principios de la Institución Libre de Enseñanza, estaban llenos de
afán renovador y de compromiso social ─como se percibía en el Orfeón de Antonio
José y aún más en el Ateneo Popular, del que fue vicepresidente Ontañón─. Arrogarse su nombre y su recuerdo sin
reconocer y honrar previamente su Memoria Democrática como merecen, como se les
debe, en unos actos bimensuales, a puerta cerrada, de elevada mediocridad
cultural y humana, es miserable. También patético. Pero, sobre todo, triste.
4/3/25
ESTÁBAMOS MUERTOS
DIARIO DE BURGOS. 04/03/2025. Página 5.
Salir del embotamiento,
del estado de shock permanente, permite mirar con otros ojos. Inauguramos fases:
empezamos por el estupor para pasar a la sorpresa, llegar a la indignación y
aterrizar en la vergüenza. Lo siguiente será, dicen, la conciencia y la acción.
Pero los signos, todos los signos, estaban ante nuestros ojos. La muerte de la
posmodernidad era también la de nuestros últimos restos de dignidad y sentido
común.
Nuestras
sociedades han engordado nacionalismos desleales que han roto las solidaridades
internas. Envueltos en banderas, unos hacían ─están en ello─ metrópolis
neoliberales de individualismos salvajes y libertarios, con cantos a un
hedonismo tan irresponsable como para dejar abandonados a los ancianos como
perros con covid en una gasolinera. Mientras, otros jugaban al realismo mágico
de las redes sociales para, con la misma pauta de individuación, minar y ametrallar
el espacio de las mujeres con la trampa adjetival/pronombrativa y arrasar el
feminismo.
Cuando llegó
la destrucción de Gaza, debíamos haber explotado. ¿Cómo pudimos aceptar
tamaña infamia, destrucción, inhumanidad y crueldad? ¿Cómo no sentimos una
atroz vergüenza de no impedir ese genocidio? Al publicar los plutócratas
americanos el asqueroso video de la Riviera gazatí, debíamos
haber asaltado el palacio de invierno.
El cambio de
inflexión final ha estado en la entrevista/encerrona de Trump-Vance a Zelenski
en el despacho oval: la conciencia de estar ante un presente falto de códigos,
de ética real, de nulo aterrizaje moral, ha prendido la mecha.
Nuestro mundo
está patas arriba. Ya lo estaba, pero estábamos muertos.
Hay una
inmensa exigencia de orden que puede acabar con todo. No es solo aclarar lo de
Ucrania y si OTAN sí o solo Euroforce. Se trata de coser internamente el exceso
de mentiras y corrupciones: como un Mazón que está al borde de disolver al PP;
una juventud sin vivienda que va a tomar las calles; un feminismo harto de apellidos
de irrealidad… Todo está conectado. No es una restauración, aunque sí hay algo
de poda, de reclamo del revolucionario sentido común, de abandono del cinismo.
La voladura
del mundo ha de suponer ciertas bases éticas y democráticas. Pero el
apocalipsis es una posibilidad real.
18/2/25
YA ESTÁN AQUÍ...
DIARIO DE BURGOS, 18/02/2025. Página 5.
Hace ya
algunos años que, incluso para sorpresa de muchos, el fascismo adquirió las
maneras del hombre educado. En realidad, esto fue siempre así. Antes de los
uniformes siempre vinieron las corbatas. Las conferencias primeras de Hitler
por las cervecerías y salones eran con chaqueta y lazo. Así se produjo la
reentrada de los neonazis en nuestro presente europeo, de la mano de individuos
de aspecto atildado, bien peinados y vestidos, de suaves maneras, que nada
tenían que ver con los agresivos comportamientos de los skinheads de décadas
anteriores.
Como en la
Europa de entreguerras, el triunfo de Trump en Estados Unidos se ha construido
sobre una inmensa bolsa de descontento y abandono, también sobre un inmenso
ejercicio de irresponsabilidad y dilapidación de oportunidad de los demócratas.
El voto ganado por Trump procede de sectores llenos de frustración y abandono,
de hastío, de hartazgo, de miedo e inseguridad. Mientras los demócratas eran
cada vez más identificados con las élites pijas, dedicados a conflictos lejanos
y desasosegantes, a causas rayanas en la fabulación ─como las
microidentidades─, grandes bolsas de desencantados, minorías, jóvenes, mujeres,
el inmenso precariado que precisa dos y tres trabajos para sobrevivir en una
sociedad sin atención social gratuita, inmigrantes regularizados, los entornos
fabriles en proceso de desindustrialización, etc., votaron por Donald Trump.
Digámoslo sin ambages, votaron por un ultra que les promete la salvación a
costa del mundo entero, también de parte de su propia sociedad, de gente que
declara paria, expulsable, casi exterminable ─al menos civilmente─. Esto es,
por un fascista.
Trump, Vance,
Musk, están promoviendo descaradamente grupos extremistas por toda Europa. Su
proyecto es abyecto, porque parten de la insolidaridad y de la explotación de
terceros. Están reclamando el aberrante apoyo de los propios europeos a su
modelo de exclusión. Quienes opten por esta vía, no solo firmarán un pacto con
el diablo, estarán dinamitando las bases del contrato social de nuestras
sociedades.
4/2/25
X CITY
DIARIO DE BURGOS, 04/01/2025. Página 5.
“Un proyecto de ciudad”. Espetó la alcaldesa blandiendo la cartulina marcada: X City.
No lo pensaron
bien quienes decidieron la elección del logo, en puridad, una cutre
reutilización de algo que anda en danza por ahí. Pero la X…, la X es todo un
mundo de sombras y pecado. La X es la promesa de una oscuridad, de secreto, de
ignominia y depravación. La X augura maldad, corrupción, ocultamiento. La X
convierte a Burgos en Sin City.
La
presentación del proyecto X City ha sido obscena. Focos, brilli-brilli, verbosidad
fatua y un impúdico cátering-ceba de los asistentes (¿quién paga esto?), para
afirmar sin rubor que el proyecto de ciudad del Partido Popular de Burgos, no
es otro que el centro. Nada más. La alcaldesa y su vice, proclamaron las
bondades de una actuación de 60 millones de € completamente innecesarios que
hipotecarán el presupuesto durante años para solaz de unos paseantes ajenos,
extraños, en esa deriva ayusistahostelera del PP poco viajado que insiste en
convertir nuestras ciudades en nódulos serviles del Madrid DF extractor. “Un
proyecto de ciudad” que prima ganar unos absurdos minutos de circulación vial
en una ciudad que se cruza de punta a punta en menos tiempo que canta un gallo,
a costa de gastar, solo en el túnelgozo del vicealcalde, 20 millones de €.
Después de la
crisis de las ONGs, esta gente no ha comprendido que una ciudad es, ante todo,
la gestión de necesidades humanas, no disneylandias peatonales. Un proyecto de
ciudad es la articulación de barrios, sus servicios, la ampliación de zonas
verdes, de mejoras de accesos y aparcamientos, la solución de los problemas de
servicios/instalaciones de salud, cuidado y desarrollo a los servicios
municipales, cuidado de colectivos vulnerables, apoyo al comercio local,
apuesta por la zonificación… Un proyecto de ciudad es la atención a los
ciudadanos, hacer mejor su vida, más fácil, más agradable, más limpia, con más
oportunidades, más segura…, por toda la ciudad, no solo en el centro. Ya está
bien de darle siempre a los mismos. Una ciudad es, ante todo, una comunidad, no
un parque temático, por mucho patrimonio que exista.
Políticamente,
este Xproyecto no solo es irreal, es un suicidio. La ciudad está muy harta de
tanta incompetencia y desgobierno. Tirar hacia delante con una amenaza de deuda
millonaria y un desprecio al conjunto completo de barrios, parece de una
ceguera e insensibilidad sorprendentes.
21/1/25
AVE, CAESAR
DIARIO DE BURGOS, 21/01/2025. Página 5.
Una de las cosas más penosas de la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos es ver la alegría de ajenos ultras tipo Milei o Abascal creyéndose personajes, como si fueran parte de esa victoria. Y tal vez sea así.
El presidente
Donald Trump se concibe a sí mismo imperial, pero no según la vieja tradición
romana. Trump, el deportador, no va a conceder la ciudadanía ni va a integrar
provincias romano-americanas por el mundo. Él busca generar un gran eje económico
americano ─esa obsesión por comerse Canadá, por adquirir Groenlandia,
por achuchar México, por quedarse el canal de Panamá─, y en segundo lugar,
sostener ciertas marcas inevitables, caso de Israel, que siguen
respondiendo a política doméstica. Otra cosa es eso que se ha denominado la
penetración tecnofeudal, con la que, gracias a las grandes corporaciones
de comunicación y alta tecnología, las Big Tech, una parte importante
del funcionamiento económico y financiero mundial puede quedar a sus pies. De
ahí el inquietante papel que puedan jugar esos ultrarricos ─aquejados, a su
vez, del síndrome del emperador─ en ese alarmante nuevo entorno plutocrático:
Elon Musk, Tim Cook, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai, Jeff Bezos…, cualquiera de
los cuales, como ya hemos visto, puede alterar con sus redes sociales las
elecciones del país que deseen.
Y así, ¿a qué
tanta alegría de nuestros ultras nacionales? ¿Por qué a Abascal es más
fácil encontrarle en un aeropuerto de Florida que en el Congreso de los
Diputados? La ultraderecha europea, tan patriota, tan nacionalista, se ha
revelado títere de lobbies rusos y americanos. Los ultras andan haciendo caja
con sus fundaciones privadas, mientras sobrevitalizan zonas de alto consumo mediante
desregulación y desprotección social ─Modelo Maldad DF─, a cambio de desecar
los entornos circundantes, que no pueden competir con los polos tractores de
toda inversión, boicoteando su gobernabilidad, la atracción de emigrantes, etc.
Lo llaman libertad, pero es juego sucio contra cualquier sentido de equidad, de
apoyo a los territorios, de servicios sociales, de verdaderos derechos.
Abascal, como
Milei, están felices con la llegada de Trump, porque les va a llenar los
bolsillos mientras desestabilizan sus países al servicio del imperio plutocrático.
Se esforzarán por convencernos de que cualquier iniciativa de nuestros
gobiernos en la defensa de nuestra industria, de nuestras inversiones, de
nuestra tecnología, es cosa del sanchismo… Porque los ultras, sépanlo, se han
vendido al César extranjero. Sic transit gloria mundi.
7/1/25
CARBONES
DIARIO DE BURGOS. 07/01/2025. Página 5.
La maldad es
un estado de conciencia. Normalmente, se es más malo con apoyo. Malo, malo, se
es en grupo. Nada como el refuerzo de los demás, como la vigilancia, la
competencia, el propio temor a quedarse atrás para aumentar, para elevar el
tono, para exigirse uno ser más malo, para decir cosas peores, para gritar más,
para delatar, para señalar, para hacer gala de odio puro. Para eso, por
ejemplo, se apunta a las criaturas a las mocedades de maldad, para que se
formen en gritar lemas, exhibir banderas, quemar muñecos y demás entrenamientos
de ira social.
Los malólogos
lo saben bien. Para mantener el estado de maldad, es muy importante generar
ámbitos y signos que permeen, que hagan sentir cómoda y refugiada a la gente,
reconocida, en campo propio. Por
ejemplo, una raya en el suelo. A este lado, los nuestros; allá, ellos. Sin tonterías
éticas. Para nosotros, todo. Para ellos, nada. Lo importante: generar un
lenguaje-código que sirva de reconocimiento y marcaje, que tanto celebre su
exaltación del mal, como el ninguneo de todo lo desterrado. Por eso no importa
la corrupción, ni los bulos, ni las falsedades mientras nos beneficien,
mientras les perjudiquen. Así se corrompe todo, se malmeten las viejas maneras,
se denuncia a inocentes, se articulan campañas construyendo un mundo de
falsedades repetidas una y otra vez. Así se levanta Maldad DF, un espacio en el
que el sentido de impunidad es tal que la distorsión de realidad conlleva que,
v. gr., en cabalgatas de reyes se insulte al presidente del gobierno a pleno
pulmón.
La maldad es
negar al otro la condición de igual, de sentir, de ser, de padecer, amar y
necesitar. La maldad es una negativa a reconocernos en el orden biológico
ajeno, en la maternidad y paternidad extraña, en el hambre, frío y miedo que
impiden sentir seguridad y calma. La maldad es una voluntad de ser estúpido al
cegarse ante el otro y preferir crudamente su llanto, su exterminio, su
expulsión, su bombardeo. La maldad es ideológica, fanática, religiosa,
fundamentalista, necia.
24/12/24
EMPORCADO JUDICIAL
DIARIO DE BURGOS, 24/12/2024. Página 5.
El año se
despide con promesa de más de lo mismo: la perseverancia de algunos en el emporcado
de la Justicia, una estrategia de perdedores amorales para dañado del sistema
y, sin lugar a duda, para perjuicio del ciudadano inerme.
Esta
estrategia de devaluación democrática fue impulsada hace décadas por los think
tank del entorno neocon norteamericano. En España la derecha ha
cultivado con mimo esta táctica entrista de utilización del poder judicial, que
ha pasado del viejuno control de algunos jueces en puestos de las cúpulas del
CGPJ y altos tribunales, a directamente diseñar y ejecutar campañas de acoso y
derribo político por medios judiciales.
Solo gentes de
muy bajo compromiso democrático ─el pasado y la nostalgia pesan sobremanera─ pueden
creer que existe algún tipo de elemento de veracidad en las pseudocausas contra
la esposa y hermano del presidente del Gobierno. Como igualmente sucede en el
absurdo encausamiento del Fiscal General del Estado, así sucedió con la sucia
persecución contra Podemos, o el vergonzoso linchamiento judicial de Mónica
Oltra. También ha quedado demostrada la falsedad de los ERE de Andalucía. Todo
es nada, vaciedad, humo, ruido. A los intereses momentáneos de una campaña de
desprestigio, las acusaciones, tantas veces ridículas, nimias, son jaleadas por
medios de comunicación intoxicadores, controlados directamente por el partido
que gobierna la Junta, la Comunidad, la Diputación… mediante ayudas,
subvenciones directas, pues han atado su supervivencia a la mano que les da de
comer, y que dicta qué publicar.
Hay,
evidentemente, una cuestión de ritmos. Pero también de controles. Es evidente
que el juez Peinado está actuando fuera de todo principio jurídico básico. Igualmente,
que no se debería permitir que la acusación popular fuera ejercida por
organizaciones ultras vesánicas que denuncian sin mayor base que unos recortes
de pseudomedios interesados. Entretanto, ¿qué hace el CGPJ? Porque la gran
paradoja del sistema de equilibrios constitucionales es que el poder judicial
no parece responder ante nadie y, de momento, no actúa para acabar con estos
esperpentos, salvo cuando el daño ha sido tan gravoso y alejado en el tiempo
que sus resoluciones apenas tienen valor reparativo.
¿Qué le queda
al ciudadano estupefacto que contempla la degradación de la Justicia? ¿Acudir a
la OCDE para que emita un informe sobre la calidad democrática de la Justicia
en España? Quien apoye este juego, trabaja desde la deslealtad constitucional
en pro del autoritarismo.









