He aquí la nueva criatura. Recién salida al mundo...
3/9/18
27/5/18
27/12/17
INOCENTES
IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 27/12/2017. Contraportada.
Escribe Mateo —solo él— que en alguna de las
inmarcesibles brumas del judeocristianismo hubo una fea matanza: todo varoncito
menor de dos años, en Belén, fue pasado por la espada. ¿Registros históricos?
Los habituales en estas narraciones: ninguno.
DIARIO DE BURGOS, 27/12/2017. Contraportada.
Parece de muy mal gusto celebrar tal fake event con las bromas que
caracterizan al día de los inocentes. Su origen está en la obsesión de la
Iglesia por poseer y resignificar toda fiesta romana y prerromana. De esta
forma, cristianizó las saturnalia, un
casi carnaval en diciembre, convirtiendo lo del día 28 en una marcianada.
Luego, algún padre de la Iglesia interpretó que la
matanza era un signo para el Cristo a la manera de Moisés, que también tuvo su
matanza de primogénitos egipcios. ¡Acabáramos! No hay barreras para la
conquista de significados o profecías. Lástima que Moisés tampoco existiera —a
pesar de la esplendidez física de Charlon Heston—. Qué magnífico Prometeo este falso
príncipe egipcio que prácticamente convirtió a unos pastores marginales en
reino…
Hace una semana murió el cardenal Bernard Law, el
encubridor de los abusos sexuales de más de 130 niños en su diócesis de Boston.
Para que este otro príncipe pudiera eludir la justicia norteamericana, el papa
Juan Pablo II le dio asilo e inmunidad en el Vaticano. Y allí se ha muerto. La
historia de esta complicidad institucional con los abusos y violaciones cometidos
por los sacerdotes fue narrada en una investigación periodística del Boston Globe que obtuvo el premio Pulitzer
y, más tarde, en la oscarizada película, Spotlight.
Más recientemente la soberbia serie de Netflix The Keepers ha contado lo sucedido en otro feudo católico, Baltimore.
Lamentablemente, se trata de un mal endémico. Tras comisiones de investigación
en Irlanda, Estados Unidos, Australia y cientos de juicios por todo el mundo, más
el análisis de expertos independientes, se ha estimado que entre el 7 y el 9%
del clero católico comete abusos sexuales sobre niños —cifras mayores en
ciertas órdenes, según determinaron las comisiones irlandesa y australiana—.
Conceptualmente, el sufrimiento de los niños
abusados se acerca mucho más al inconsolable dolor de la historia de la matanza evangélica. Y, aunque entre nosotros sigamos
haciendo bromas, nuestro total apoyo y exigencia de plena justicia debe ser para
las víctimas, los inocentes; nunca para los Herodes.
13/12/17
EMBUDOS VENDO
IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 13/12/2017. Contraportada.
DIARIO DE BURGOS, 13/12/2017. Contraportada.
Tras asegurar el alcalde Lacalle
que las excavaciones realizadas en el solar del Cid iban a confirmar la tradición
oral de una casa de la familia del de Vivar, R. Pérez Barredo entrevistó
en Diario de Burgos al catedrático de historia medieval, Dr. Francisco Javier Peña Pérez, uno
de los mayores expertos internacionales en la figura del Cid. El profesor
señaló la imposibilidad de que el Cid hubiera vivido en el solar mencionado y
calificaba toda la información relativa a ese espacio como un puro acto de
especulación inmobiliaria de los monjes de Cardeña para sacarle los cuartos al
siempre crédulo ayuntamiento
Al día siguiente, bajo un faldón
titulado “Puigdemont es una caricatura al cuadrado”, Antonio José Mencía
escribía su particular respuesta al prof. Peña —sin mencionarle— en una columna
titulada “El Cid”. Mencía, quejoso, se quedaba con su Cid de la
infancia, al que sumaba el Capitán Trueno y el Jabato. Trató de validar la
infumable operación Tizona —la millonaria compra de una espada
que se ha querido hacer pasar por la del Cid sin prueba fehaciente alguna—. Lo
importante no es la historia sino la memoria sentimental, “los valores del
mito”, venía a concluir quien ha sido director de comunicación de un museo de
historia… La leyenda manda. Se quiere convertir a Burgos en parque temático
cidiano y nada debe obstaculizarlo. Llámese Historia, llámese verdad.
Han sido legión quienes han criticado
la manipulación histórica hecha por el independentismo catalán: la invención de
los Països Catalans; la inexactitud de que la corona fuera
catalano-aragonesa; la pretensión de convertir la derrota de la Guerra de
Sucesión —la Diada— en la pérdida de no sé qué inventada independencia catalana
a manos castellanas; que la guerra civil de 1936 sucediera únicamente en
Cataluña, o que solo los catalanes fueran los reprimidos por el franquismo... A
aquellos les exigimos rigor. ¿Y qué pasa con las otras manipulaciones
históricas? ¿Sólo porque nos inunda la nostalgia hemos de cerrar los ojos ante
las falsedades que enseñó la escuela franquista? Lo siguiente, claro, es
declarar innecesaria la Ley de Memoria Histórica... Y así nos va, confundiendo
verdad con ajustes de cuentas… Y ya puestos ¿para qué una Universidad con
investigadores tan pesados que se empeñan en deshacer mitos tan bonitos, las
grandiosas leyendas?
Creerán Mencía, Lacalle y demás
que así hacen patria. Es lo que viene haciendo Esquerra…
29/11/17
LA MANADA
Con profunda vergüenza como hombre he seguido el
juicio a esa tropa de imbéciles, patanes, infantiloides, simples y primarios —así
los han definido sus propios abogados— que configuran la manada. Un grupo de hombres de 26/29
años, que podrían pasar por gente de
orden —hay entre ellos un militar y un guardia civil— cuyo divertimento es,
al parecer, la violación en grupo.
Lamentablemente esta manada es un reflejo de nuestro país: un
ámbito desolado en lo que a educación y respeto se refiere; y una magnífica
muestra de lo que es la violencia machista. Estos hombres y sus abogados han
tratado de convencer al tribunal y a la opinión pública de la licitud de su
comportamiento, de lo normal que resulta salir a follar en grupo 5 tasugos. Son
inocentes injustamente acusados: ¿cómo iba a sentirse intimidada una muchacha
de 18 años por esta manada de verracos casi treintañeros, varios con
entrenamiento militar, que dicen usar burundanga y están acusados de otra
violación en un pueblo de Córdoba?
Hemos vivido con indignación el intento de culpabilizar a la joven
por sus movimientos, su ropa, la forma de sentarse, sus gestos durante la
violación. Se la ha denigrado por comportarse después con toda la normalidad
que le era posible, evidencia, decían,
de su ausencia de trauma. En realidad, ella ha sido la juzgada mientras los muchachos han tratado de invocar la
solidaridad masculina y hasta paterna —son unos buenos chicos, buenos hijos…—.
Todos deberíamos sentirnos concernidos por este juicio que, como
sociedad, nos enfrenta a nuestras fealdades, al atavismo machista vigente entre
nosotros que sigue concibiendo la violencia contra las mujeres como un asunto
doméstico o interno y no de todos. A perdonar estos calentones de unos mozos.
Esto en un país que se cargó, recordémoslo, la educación para la ciudadanía. Lejos
de asumir estas carencias, se prefiere invertir en adocenamiento televisivo por
la vía de programas basura que enaltecen comportamientos injustificables de
inmaduros irresponsables…
Y entre tanto, las mujeres muriendo, pasando miedo, sabiéndose
juzgadas por los centímetros de ropa que acortan o alargan, víctimas culpables
de su propia suerte.
Todo lo de la manada es asqueroso, injustificable, machista y
criminal. Sin ambages. Pero aquí se está juzgando más que a unos imbéciles. Se
nos juzga a todos.
15/11/17
CATALUÑA Y LAS EMOCIONES
IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/11/2017. Contraportada.
DIARIO DE BURGOS, 15/11/2017. Contraportada.
A los españoles de a pie, al pobrecito castellano
que trabaja y paga sus impuestos descorazonadamente viendo la despoblación y
sequía de sus campos, le sobrevienen un hipido interior que le encorajina
cuando oye hablar del maltrato a Cataluña. Mira a su alrededor y contempla las
ruinas de tanta promesa y agravio histórico, de cómo han esquilmado su vida y
los sueños de sus nietos… Y se enciende.
A quienes llevan décadas luchando contra viento y
marea por sacar a sus muertos de las cunetas, reclamando la dignidad robada por
la dictadura; para los represaliados y torturados en las cárceles y comisarías
del franquismo, escuchar las acusaciones de falta de libertad y represión hoy
en Cataluña, es una ofensa, una burla a su experiencia.
Escuchar las grandilocuentes declaraciones de
grupos de izquierda catalana sobre su internacionalismo y gran solidaridad con
los pueblos del mundo, pero despreciando con sus actitudes a los andaluces o
extremeños o gallegos… porque —dicen—, reciben parte de sus impuestos, es
indignante.
Jugar permanentemente al lenguaje de la doblez,
decir que no se es independentista, que las culpas son tanto del Gobierno como
de la Generalitat pero solo participando en manifestaciones de apoyo a
independentistas y políticos presos… Agota y descorazona.
Ahora que nos vamos enterando de que todo lo de la
independencia era una broma sin
efectos jurídicos, sin preparación real, con urnas pagadas del bolsillo de las
marquesas amigas como si se tratara de un rastrillo… la cosa no mejora. Lo de
Cataluña es tan triste como penoso. Hemos de tender puentes, acercarnos y,
desde luego, tratar de deshacer tanta manipulación e irresponsabilidad. (Ahora,
¡a ver quién desinfla eso!). A la vez resulta tan bochornoso toparse con esos
muros de victimismo, de supuestas incomprensiones… De su conocido
provincianismo, Cataluña ha pasado a un tribalismo cerril que encima pretenden
moderno. Querían ser nuevos europeos, dueños de frontera propia y discurso
neerlandes… Del mitificado cosmopolitismo barcelonés no queda más que una pose
de señoritos.
Algunos
aventuran que esto se arreglará con un buen acuerdo económico, recordemos, para
la cuarta región más rica de España. La semana pasada, el Presidente de
Extremadura, la comunidad autónoma con el PIB más bajo del país, daba una frase
antológica “tener dos lenguas no significa tener dos bocas”. ¿Resultó
insensible?
1/11/17
FIELES...
IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 01/11/2017. Contraportada.
DIARIO DE BURGOS, 01/11/2017. Contraportada.
Sabía que mi padre iba a morir. No lo digo en plan
“todos hemos de morir”, sino que la muerte le estaba poseyendo sin pausa ni
clemencia, devorándole.
Él también lo sabía. Lo sabía incluso antes de aceptarlo, cuando creía
que esquivaba a la Parca con sus mañas de trilero, con planes de viajes
imposibles, con compras desaforadas para la siguiente temporada, robando a los
médicos alientos infantiles... Intuyo que estaba aterrorizado, aunque
externamente solo lo demostrara con su habitual mala hostia. Mi padre se había
guiado toda su vida por la máxima de si lo niego, no existe.
Un día, ya en el hospital, lloró desconsoladamente
de la mano de mi hermana. Fue un llanto mudo, de miradas sobreentendidas,
desfondado, lúcido. Luego todo fue consunción y retorno a sus recovecos
internos, volviendo a aquel cuarto oscuro de su infancia desde el que llamaba a
sus hermanas con la reiteración nocturna del niño que no quiere estar solo.
Murió mi padre y se jodió todo. Envejecí y asumí la
farsa de la vida. Se acabó mi larga infancia, esa que uno puede retener
mientras pueda decir “papá”. Desapareció el posibilismo, el conjugar planes
para más tarde. Todo se volvía presente, consciencia, desazón. Ya nadie velaba por
mí, no había centinela, contrario, ni discusión…
Dos días después de su entierro volví al
cementerio. Necesitaba sacudirme las congojas y cortesías ajenas, volver a mi
pérdida. Supongo que también buscaba un imposible: sentirle. Necesitaba a mi
padre y solo podía visitar aquella lápida dura que aún no recogía su nombre.
Me acerqué con temor. Creo que en mi fuero interno
desesperaba por un signo, no sé, un golpe, una prueba de que no se había ido
del todo. Pero no. Solo el silencio frío del mármol. Mi padre había muerto y
estaba solo. Fue la constatación de la nada, del se acabó.
Seguramente volveré al cementerio y recorreré la
ruta que él solía hacer. Iré con mis hijos y mis recuerdos sabiendo de la
inutilidad del acto, salvo para fijar en mis vástagos la idea de nuestro leve
paso. Y que aún estoy con ellos, que los velo y protejo… (Aunque ya nadie lo haga
por mí).
18/10/17
COSAS QUE NO CUELAN...
IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
18/10/2017.
18/10/2017.
Resolver el problema catalán no va a ser fácil,
como tampoco lo es mantener la serenidad y el juicio ante tanta manipulación informativa.
El movimiento independentista viene marcando con maquiavélica inteligencia el
ritmo desinformador con sus alucinantes videos y fake news, aprovechando
cualquier oportunidad para deslizar las terribles
condiciones de vida y represión incomparable
que se sufren en Cataluña —ni Puigdemont
se privó en su carta a Rajoy de aprovechar la palestra para deslizar el
argumentario a lo Goebbels: miente, que…—. Si no fuera por el peligro que todo
ello conlleva casi dan ganas de sonreír al ver sufrir al gobierno del PP con la
misma moneda que ellos han aplicado a Venezuela… En fin.
El problema es que se está alcanzando el punto en
que la polarización en las actitudes lleva camino de convertir a los
partidarios en hordas, mientras da alas para la irrupción pública desvergonzada
de la más fea ultraderecha.
Habrá que acercar posturas, imaginar, buscar
salidas… pero no caer en la trampa de dos bloques, dos legitimidades, dos
iguales. La trampa de la contraposición España vs. Cataluña se asienta, y la
unilateral ruptura del marco legal democrático por parte de los independentistas
no puede pasar por derecho histórico
o libertad alcanzada. Existen
límites, y legalidades.
Las trampas no pueden impedirnos ver el bosque,
pero es importante conocerlas para hacer un diagnóstico y así poder partir de
unas bases de resolución mínimas. Hay que poner un cordón léxico-sanitario
sobre lo que se dice y aduce. No me cabe duda de que existe un lícito
sentimiento identitario y un malestar que se expresa en la idea de la
independencia como panacea, pero también dudo de la espontaneidad reciente del
mismo y de su solidez. Como resulta preocupante la depreciación de la ley para
la existencia de la democracia, la obsesión por los sujetos colectivos
históricos frente a los derechos de los ciudadanos, etc. Lo que algunos llaman
“procesos de construcción nacional-popular”, tienen mucho de manipulación, de
defensa de intereses vinculados a ciertas élites u oligarquías, disfrazados de
voluntad popular merced al uso abusivo de los medios de comunicación.
Defender la idea de una comunidad fraterna sigue
siendo posible. No insulten nuestra inteligencia con acusaciones de ser
franquistas represores, de cutres leyendas negras. De esa experiencia
totalitaria sabemos tanto como el que más.
Imagen falsa y trucada. Hacia la construcción de una épica...
4/10/17
MATAR Y OCULTAR
IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
Texto leído en el Teatro Clunia de Burgos, el 20/09/2017, en el Homenaje y presentación de resultados de las exhumaciones en Estépar.
Texto leído en el Teatro Clunia de Burgos, el 20/09/2017, en el Homenaje y presentación de resultados de las exhumaciones en Estépar.
1. Estépar, símbolo del horror.
Todas las ciudades y pueblos de España tienen una geografía del horror
relacionada con la guerra civil de 1936, lugares de muerte y terror cuyos
nombres condensan todo el sentido de inhumanidad, crueldad… y vergüenza
histórica. En estos espacios, a pesar de las décadas transcurridas y del
esfuerzo negacionista de la dictadura, parecen seguir escuchándose los últimos
ecos de las detenciones y torturas, de los paseos vejatorios, del motor de los
camiones asesinos, de las descargas de fusilería…
Estépar, como La Brújula, La Pedraja, Villamayor de los Montes… forman
parte de la macabra lista de espacios vinculados al exterminio en Burgos. Un
exterminio que, como sabemos hoy gracias al desarrollo de tantos estudios de
ámbito local a lo largo y ancho de toda España, estaba diseñado con toda
frialdad y voluntad.
La sublevación del 17 y 18 de julio de 1936 tuvo por objetivo inmediato acabar
con los contrarios ideológicos, con todos aquellos que, desde el
conservadurismo y clasismo más intolerante, desde el militarismo y fascismo, desde
la Iglesia más integrista, eran vistos como una amenaza a sus privilegios y
formas de vida. El frustrado golpe de Estado cumplió a rajatabla las
directrices secretas del general Mola: la eliminación de todos los que habían
mostrado militancia, compromiso o simpatía con ideologías de izquierdas, tanto
a nivel político como sindical. Esos son quienes fueron inmediatamente
detenidos en todos los pueblos y ciudades, torturados, paseados y sacados,
asesinados, siempre bajo la meticulosa autoridad militar, especialmente,
durante el terrible verano de 1936. La elección de aquellas personas no fue
casual, ni se debió a rencillas entre vecinos. Fue una auténtica limpieza ideológica.
A poco que se analicen los datos, encontramos una perfecta organización
logística de tipo militar que ha calculado sobre el mapa la distancia y tiempo
necesarios para salir de madrugada del penal con las camionetas cargadas de
personas, llegar hasta lugares relativamente remotos y escondidos, asesinar y
enterrar a quienes llevaban presos, y volver a la ciudad antes de que
amaneciera. Estépar, La Brújula, La Pedraja, Villamayor de los Montes… todos
ellos se encuentran situados en un radio de +/- 30 km de distancia de la
Prisión, lo que permitía llevar a cabo las tareas asesinas según el programa
prefijado: matar y negar que aquello estuviera sucediendo. Matar y borrar los
rastros documentales falsificando los expedientes carcelarios con supuestos traslados
o puestas en libertad… Matar y ocultar.
Por la conjunción de datos recopilados, tanto de fuentes documentales como
orales, sabemos que, previamente, solía desplazarse un retén del ejército a
estas zonas apartadas para trazar las fosas que serían utilizadas más tarde.
Así nos lo han relatado vecinos ancianos de la comarca que veían pasar los
camiones a media tarde y cavar, para volver de nuevo de madrugada, cuando se
levantaban los jornaleros para segar y acarrear el trigo. Entonces era cuando
veían los fogonazos y oían los disparos asesinos. Así a lo largo de todo el mes
de agosto y septiembre.
El ancho y largo regular de las fosas de Estépar, su ubicación y
distribución, no fueron casuales sino fruto de una perfecta planificación
militar.
El nombre de Estépar ha sido en Burgos el que expresaba de forma más
rotunda el horror de la represión franquista, de la impotencia y terror de la
población declarada “no afecta”. A pesar de la pretensión de los militares, la
tarea de matar a miles de seres humanos no puede ser ejecutada sin dejar
rastro. Las familias, los amigos, las comunidades sabían de la desaparición de estas personas, vivieron
con horror el conocimiento de su repentina ausencia y precarización de sus
vidas mientras experimentaban el desprecio e insolidaridad de muchos de sus vecinos
y conocidos.
En Burgos se ha oído durante décadas frases como “el padre/abuelo de fulanito,
está en Estépar”. Una frase simple, neutra, engañosa… que en el uso del
presente verbal —ese “está”— congela y condensa toda la experiencia del horror,
la violencia y la muerte desencadenada por los sublevados en 1936. Un “estar”
inmutable, congelado, como si se tratara de una maldición mitológica, permanente.
Y que, en parte se ha cumplido, pues aquella violencia y oprobios desatados en
1936 han durado, en muchos casos, hasta el presente. Estépar, destino de
cientos de personas de la ciudad y de la provincia, ha sido en el caso de
Burgos, el símbolo potente de aquella injusticia, de la carnicería más terrible
y traumática que hemos vivido como sociedad. A través de frases como aquella se
ha dicho todo: que era una familia bajo sospecha, que cuidado con estos, que no
son de los nuestros… Muchas personas no solo sufrieron unas condiciones de vida
injustas y terribles, sino además una sombra permanente que duró, al menos, lo
que la dictadura.
A pesar de los esfuerzos hechos por el régimen franquista y sus convencidos
seguidores, en la memoria colectiva burgalesa existe la convicción de que
espacios como el de Estépar, acogen a los mejores de una época, a los miles de
personas comprometidas en su tiempo con la reforma y modernización de su país
—tantos alcaldes y concejales—, de las condiciones laborales —caso de los
sindicalistas, de los miembros de las Casas del Pueblo—, comprometidos con el
desarrollo cultural, la alfabetización y educación —tantos maestros y maestras,
escritores, artistas, músicos, periodistas…—. Del nombre de Estépar emana un
capital simbólico del país que pudo ser aquella España frustrada por la guerra,
de los anhelos y deseos que hemos podido recuperar solo tras la muerte del
dictador.
2. La condición de las víctimas.
Me gustaría llamar la atención, brevemente, sobre la condición de las
víctimas, que no son únicamente aquellos que han sido exhumados, sino,
especialmente, de sus familias.
En un país aún pendiente de encarar los legados y pervivencias de la
dictadura, necesitado de una profunda desfranquistización,
la condición de víctima para quienes sufrieron muerte, persecución y represión
por parte del régimen, ha venido siendo injustamente negada y discutida.
Las familias afectadas por estas terribles pérdidas humanas, por la
estigmatización de ser rojos, enemigos,
perdedores de la guerra, encararon unas miserables condiciones de vida en sus
comunidades y pueblos, en sus barrios. Sufrieron un fortísimo empobrecimiento con
la eliminación de tantos cabeza de familia —sin certificados de defunción, con
lo que las no-viudas no tenían capacidad para gestionar ningún bien a nombre de
sus difuntos— ; situación de indefensión agravada por las multas, incautaciones
y robos de sus propiedades; a lo que se sumó la limitación permanente de su
supervivencia al ser declarados “no afectos”, o lo que es lo mismo, privados de
apoyos o avales oficiales que les permitiera acceder a ciertos trabajos o
destinos o mínimos beneficios.
Esto solo es, por así decirlo, la parte más superficial de su drama. Lo
peor fue la negación completa de su desolación, prohibiéndoseles expresar su dolor
—ni de luto podían vestir—, negándoseles cualquier consuelo simbólico y
espiritual, la posibilidad de visitar los enterramientos, más todos los
conflictos derivados de la inconclusión de ritos y cierres de duelos.
En razón de tales angustias y conflictos, muchas de estas gentes
desaparecieron de sus comunidades, se desplazaron a otras ciudades buscando un
mínimo alivio a sus condiciones de vida y a su pesar. Esa diáspora del
sufrimiento complica a veces las exhumaciones de sitios como Estépar, donde
puede resultar muy difícil localizar a algunas de estas familias…
3.- Un trabajo no solo para las
familias, sino para la sociedad.
Tareas como las exhumaciones atienden, en primer lugar, al drama y
sufrimiento de las familias de las víctimas, a quienes se trata de ayudar
recuperando los restos para su reinhumación, a cerrar sus duelos y los
conflictos que han arrastrado durante décadas. Pero no debemos equivocarnos,
estas tareas son también una inversión social necesaria. A través del
conocimiento de estas exhumaciones, de las biografías e historia de quienes
fueron asesinados, de las condiciones de vida y dramas de las familias de los
asesinados, nos vemos obligados como sociedad a encarar la fealdad y vergüenza
de nuestra historia. Solo así podemos madurar como sociedad. Solo así podremos
ser una auténtica comunidad integradora de todos. Solo así los perseguidos, los
perdedores y derrotados volverán a estar entre nosotros, en nuestra memoria.
Eso servirá para que valoremos lo que significa la libertad, el valor de la
vida, el derecho a pensar como cada uno quiera, la importancia de reconocer y
apreciar la diversidad y la diferencia, el auténtico sentido de la convivencia
democrática.
Exhumar, recuperar la llamada memoria histórica, es un deber que tenemos
como sociedad para construir la tan necesaria memoria democrática. Cuidar de
las víctimas, acompañarlas y resolver sus conflictos es un deber de todos, de
nuestras instituciones y ciudadanos. Este de hoy es un paso más en esa
dirección, pero debe seguir siendo una exigencia ética y política. Con los
actos de esta tarde en Estépar, en el monte y en el cementerio, se produce un
cierre a medias de este problema, en algunos casos nada menor si sirve para que
las familias concluyas sus duelos inconclusos. Pero esto no debe generar ningún
tipo de olvido social. Los espacios de las fosas, los distintos lugares
vinculados a la represión y horror vividos durante la guerra civil y el
franquismo deben quedar como espacios públicos de memorización, como lugares de
memoria, un patrimonio nacional que nos obligue a asumir nuestro compromiso y
responsabilidad con un pasado todavía vivo entre nosotros. Solo así creceremos
como sociedad comprometida con la libertad y los derechos humanos.
Esto debemos hacerlo de la mano de las víctimas, de sus familias, y del
conocimiento fiel de lo sucedido. La sociedad sigue en deuda con todas las
familias de los desaparecidos, asesinados y perseguidos por el franquismo. Les
debemos la reparación de su sufrimiento, justicia por los crímenes, y el reconocimiento
de su experiencia como recordatorio de lo suponen las políticas del odio y la
intolerancia.
Muchas gracias.
CUANTO PEOR...
IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 04/10/2017. Contraportada.
DIARIO DE BURGOS, 04/10/2017. Contraportada.
Estoy en contra de las banderas en las ventanas.
El irredentismo nos lleva a un cierto histerismo colectivo. No se blanden las
banderas con un sentido integrador, se está haciendo como marcaje de la tribu,
como señal de reconocimiento frente a otros.
El gobierno del PP está llevando el conflicto
catalán por la peor vía posible y con escaso sentido de Estado. En primer lugar,
porque no está defendiendo ninguna idea de España válida e integradora, sino
una versión propia, patrimonializada, buscando réditos electoralistas,
principalmente contra C’s —la lucha por el centro derecha—. El precedente de
esta actitud está en la consulta del 9-N de 2014, en la que no trataron de
impedir por vía policial la igualmente ilegal —y por tranquila, intrascendente—
consulta. El resultado de las elecciones autonómicas del 2015 en Cataluña fue
que el PP pasó de tener 19 diputados (2012) a 11. Ciudadanos, que se bregó
denodadamente contra la consulta cosechó un espectacular aumento: de 9
diputados (2012) subió hasta 25 convirtiéndose en la primera fuerza de la
oposición.
El Gobierno ha jugado al doble juego de la firmeza
y la falta de culpa. La ausencia de imparcialidad e independencia del Tribunal
Constitucional —¡qué decir de la Fiscalía general!— han servido al gobierno de
Rajoy para que las decisiones no parecieran ser políticas sino jurídicas. El
bochornoso espectáculo de las cargas policiales del domingo, nos dicen,
responde a decisión judicial al haber declarado el Tribunal Superior de
Justicia de Cataluña ilegal el referéndum. ¿Ordenó el tribunal vaciar toda
España de policías y guardias civiles para que se trasladaran a Cataluña? ¿Paga
el TSJC los barcos y hoteles que los alojan?
En el amplio espectro de mentiras y manipulaciones
servidas por el Govern y el Gobierno, hay una diferencia sobre la que va a
pivotar toda posible solución. Ambas partes jalean a los propios en pos de un
enfrentamiento de intereses. El PP llama a la indignación, a la insolidaridad
con la diferencia, al viejo centralismo. El Govern, con su manipulación
terminológica —qué es, verdaderamente,
libertad, democracia o votar—, ofrece una realidad alterada lisérgicamente que
provoca excitación, entusiasmo, la sensación de protagonizar la historia…
Contra eso, las porras de la policía no hacen sino reforzar tal ambiente.
Unos ofrecen amargura hortelana y otros un paraíso
en la tierra. Los demás no nos podemos quedar de brazos cruzados.
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