SERIE ULTRA, IV
21/11/24
EL ERROR DE LAS ÉLITES
El error de las élites.
12/11/24
EL PUEBLO SOLO, NO
DIARIO DE BURGOS, 12/11/2024. Pagina 5.
Estos días de
zozobra, solidaridad e indignación, se oye por distintas redes la frase “solo
el pueblo salva al pueblo”. La expresión acompaña a imágenes emocionantes de
voluntarios limpiando el barro en Valencia. La frasecita, lamentablemente, es
una muestra más de manipulación ultraderechista para tratar de desacreditar al
Estado, otro acto de inaceptable amaño emocional e informativo.
Los mismos que
han estado negando los efectos del cambio climático, la necesidad de invertir
en ciencia y cuidado del medio ambiente, en prevención y en contar con
servicios públicos adecuados, ahora nos vienen con este mantra de insuflación
de identidad y espíritu colectivo con el que tapar toda la irresponsabilidad
anterior. España tiene que aprender ─nos va la vida en ello─ a gestionar
catástrofes, a saber que invertir en previsión no es un dispendio, sino un acto
auténtico de patriotismo, de protección y defensa de todos.
El Estado es
lo que somos, es lo que construimos con nuestro voto y nuestros impuestos, nuestro
motivo de orgullo, solidaridad y avance. Las catástrofes son situaciones de
gran complejidad, no películas de Hollywood. En cuanto suceden requieren
conocimiento del medio, planificación, técnicos especializados, medios de todo
tipo, maquinaria pesada y gestión de infraestructuras, movilización de fuerzas
de seguridad y ejército, legislación inmediata para ayudas multisectoriales,
atención psicosocial a víctimas, etc. Es comprensible que para los afectados
todo retraso sea vital, toda inmediatez sea importante, toda atención sea
clave. Si existe prevención, unidades de emergencia, planes de contingencia,
inversión, prudencia, alertas, es más fácil… Pero siempre las cosas son más
complejas, y con la afectación de infraestructuras, todo es más lento. Puerto
Rico, un país acostumbrado, pero no con tantos medios, sigue todavía
reconstruyéndose siete años después del paso del huracán María…
Mientras el
Partido Popular anda montando cazas de brujas para tapar con humo sus propias
responsabilidades, el Gobierno de España, sin liarse en discusiones, aprueba grandes
ayudas ─10.600 millones de euros la semana pasada, 3.765 millones ayer─, y sin
alharacas, con el desembarco de 18.000 funcionarios del Estado en Valencia, se
están reconstruyendo en tiempo récord las grandes infraestructuras, los
tendidos eléctricos, las redes de alcantarillado, la potabilización de aguas, los
colegios, centros sanitarios… Es importante contar con voluntarios, con la
solidaridad de todos, pero sobre todo con la fuerza y competencia de nuestro
Estado, el de nuestros impuestos y compromisos. Eso es lo que llamamos España.
El pueblo solo, no.
29/10/24
LOS AMIGOS DEL MIEDO
DIARIO DE BURGOS, 29/10/2024. Página 5.
Hay un cierto
placer infantil en tener miedo, un cosquilleo en la parte baja del vientre: nos
libra de la obligación de andar con autoexigencias y responsabilidades para
diluirnos en la masa, en el grupo, para adquirir el carácter de manada o piara,
de horda.
A menudo cargamos
contra los de la promoción del miedo, pero poco hablamos del seguidismo que
este tiene, de cómo, gregarios al fin, entramos al trapo, de cuán exitosa es
esta estrategia. La narrativa del miedo es tramposa porque lo hace en lo
evidente y en lo velado. Por ejemplo, MAGA. Por ejemplo, Imperio. Por ejemplo,
Reconquista. Por ejemplo, Pueblo Elegido. Por ejemplo, Terrorismo. Por ejemplo,
Menas. Por ejemplo, Deportaciones.
El miedo es un
poderoso cemento social, máxime en tiempos de malos individualismos, o mejor,
cansinos ─véase la mierda neoliberal de las microidentidades─. Durante largas
épocas, los grupos humanos se han gobernado por sistemas que sobredimensionaban
lo colectivo y anulaban lo particular. Las religiones hicieron un papel
estupendo y con ellas las monarquías, satrapías y demás dictaduras. La lucha
tenaz por emerger el sujeto, el individuo, el artista, el autor, el pensador,
el ciudadano, fue larga y solo alcanzó plenitud con el liberalismo decimonónico
y la conquista de libertades democráticas. Frente a esto, los que defendían
ideas de rebaño, grey o masa.
Nada de lo alcanzado,
ya se sabe, está asegurado. Trump, Meloni, Orbán, Putin, Le Pen, Netanyahu,
Abascal ─y los feijooes que les compren el discursito─ apuestan por recortes de
libertades en aras de supuestas seguridades. Leyes mordaza, de seguridad
nacional, evitación de empadronamientos y acoso a migrantes, centros de
detención fuera del territorio, deportaciones masivas, bombardeos selectivos,
privación de auxilios a civiles... Hay
muchas formas de sentirnos seguros a fuerza de crear insolidaridad, caos y
destrucción, de acabar con el Derecho Humanitario, el Derecho Internacional, de
abandonar todos los principios de Justicia y proporcionalidad por las sucias maneras
de la Guerra hasta protagonizar los peores genocidios...
Si por algo las
elecciones norteamericanas tienen importancia es por el valor refrendador que
tienen las políticas de destrucción de libertades de Trump, por el efecto
emulación que tendrán entre las extremas derechas de aquí y allá. Algo nuestro
también se vota el 5 de noviembre, y no es que la alternativa sea Jauja, pero
lo del republicano puede ser el acabose. Si Donald Trump gana, todos nos asomaremos
al abismo.
15/10/24
¿FIESTA NACIONAL?
DIARIO DE BURGOS, 15/10/2024. Página 5.
Con la
recuperación de la democracia fue un error mantener este aparato de
pretensiones y sobreentendidos contaminados por tantos abusos del franquismo.
El V Centenario evidenció los graves problemas que suponía la retórica colonial
por mucho encuentro que se esgrimiera ante la necesaria emergencia de la
voz de los pueblos originarios de América reivindicando su propia versión de la
Historia. Buscar nuestra afirmación nacional sobre la aceptación de dominios
ultramarinos ajenos ─hallados fortuitamente─ no parece lo más sensato en orden
a cumplir con el propósito. Una fiesta nacional ha de producir referentes
emocionales con fundamento para la comunidad de integrantes. Siendo nuestro
estado-nación, como el de todos nuestros convecinos, un desarrollo de la
Ilustración, la Revolución y el liberalismo, cuajado durante el siglo XIX,
habría tenido mucho más sentido pensar en el arranque del proceso de conquista
de los derechos ciudadanos, y fijarse en la proclamación de la Constitución de
Cádiz de 1812, eligiendo el 19 de marzo como primera fecha patria.
Perseverar en
el error, no nos va a ayudar (a uno y otro lado del charco).
1/10/24
La ira de dios
Diario de Burgos, 01/10/2024. Página 5.
Israel, posiblemente un gran error histórico, por más injustificable holocausto que nos pongan ante nuestros ojos, se ha revelado como una inmensa vergüenza moral para el mundo.
Frente a la
ficción de ser una pretendía democracia entre lobos, el estado judío ─jurídicamente
de naturaleza religiosa─ ha optado por una guerra de exterminio, por arrogarse
el derecho a pisar cualquier principio de moralidad y de derecho internacional,
anteponiendo su propio derecho divino, su lectura sagrada de la promesa de su
dios, para acabar con miles de vidas inocentes más allá de cualquier razón,
lógica o amenaza.
El genocidio
emprendido por el primer ministro Benjamín Netanyahu contra la población
palestina muestra un país-monstruo insensible al dolor de una población
arrasada, a un territorio devastado hasta la raíz. Hemos visto como
bombardeaban las ciudades, los hospitales y escuelas, como la población huía
sin posibilidad de refugio, como todo espacio y rincón era cruelmente tratado
como supuesto almacén de armas. Nada queda en Gaza. Más de 41.600 palestinos
muertos, 96.359 heridos. Miles siguen desaparecidos bajo los escombros… Sí,
hubo un ataque terrorista hace un año de Hamás. Murieron 1.200 personas y más
de dos centenares fueron secuestradas. Terrible. Nadie lo justifica. Pero el
exterminio israelí aún no ha parado. Han seguido en Cisjordania. Ahora en
Líbano…
¿Qué
diferencia a Israel de los estados fundamentalistas y teocráticos vecinos, de
las milicias con llamados divinos, aferrados a lecturas rigoristas de sus
libros sagrados, con pretensiones de mandatos sagrados, tierras y tumbas
proféticas, con territorios por los que holló el profeta, el patriarca o no sé
qué rey?
De entre los rollos
en hebreo antiguo emerge en tufaradas sucias un dios tribal cansado, viejo,
insaciable, un dios amargo de hiel y humillaciones, cibernético, cruel, frío,
viperino, hipertecnológico, inmoral, tumoral, amoral, el sumo mal, Yahveh-Elohim.
Susurra aliento a las mesnadas de fanáticos colonos cada vez que emprenden sus
valientes acciones baden-powellianas privando de agua, talando los olivos y/o
salando los campos de los palestinos, cada vez que ocupan y expulsan hogares
descalzándose, orinando, excretando sobre las resoluciones de Naciones Unidas y
el Derecho Internacional.
Ante nuestros
ojos, el ejército más poderoso de Oriente Próximo ha exterminado a unos
inocentes en su tierra, por existir, por aspirar a sus derechos. A su frente,
el Primer Ministro y fiel creyente, Benjamín Netanyahu, acusado ante la Corte
Penal Internacional de Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad.
17/9/24
BURG DU FOU
DIARIO DE BURGOS, 17/09/2024. Página 5.
Qué debemos
ser y preservar, qué arrumbar. Por ejemplo, la Universidad, que es el futuro.
Por ejemplo, la Fernán González… La medievalización del pasado es un proyecto
de control, pero no del pasado, sino del presente. El escogimiento de las
élites de Burgos de un sesgo medieval no es un asunto ornamental, nada tiene
que ver con lo patrimonial, sino con preservar el poder para sí. Todo se vuelve
constante: la ciudad pequeña es de cogollo e ilustresía, de corte y cacicazgo,
de dejar tirados a los comuneros, de mercaderes, piratas y especulación. Bueno,
sí, medievo.
Estos días
andan unos fondos machadianos mostrando su esplendor. A nadie parece importarle
que sean fruto de la extorsión y la vergüenza, y que no estén en la RAE. Manuel
Machado, el poeta bon vivant que no pudo irse de Burgos el 18 de julio
de 1936, denunciado por el crítico de ABC Mariano Daranas, hizo in extremis
ajuntamiento al tercio de la muerte con loas a los sublevados ─que ya le
enfilaban─, mientras Antonio, su hermano del alma, defendía a la República.
Pero aquí no se puede hablar de la Memoria Democrática, solo de Petain en el
Rolls-Royce entre los regulares a caballo, presentando credenciales a Franco
(1938). Otra vez, qué bonito es Barakaldo.
La ciudad
pequeña guarda un subsuelo de grandes ocultaciones, entre ellas una inmensa bolsa
de gas metano que ya quisiera Repsol ─el amigo de Venezuela─, que a lo mejor la
pinchan mansamente con el subcidiano y volamos todos… Que nadie se asuste, todo
seguirá igual. El mando, sujeto. En orden. Lo de siempre. Tal vez con un
parking en altura más, atufando un cole, pero con decoración cidiana, cristina
o porcel.
23/7/24
¿PAÍS?
DIARIO DE BURGOS, 23/07/2024. Página 5.
Una de las
idioteces generales practicadas por la mayoría hoy es creernos un país. Lo
mismo da este que el otro, Francia, que España, Portugal, que Marruecos.
Por redes
corre un antiguo y divertido sketch del cómico británico Eddie Izzard que
cuenta en un fingido diálogo cómo Gran Bretaña se hizo un imperio: robando
países. “I claim India for
Britain”. “You can’t claim as we live in five hundred million of us”. “Do
you have a flag? Y todo el mundo rompe a reír. La clave del asunto: un país
existe si tiene bandera, el símbolo, pero, sobre todo, como diría una pitonisa
de la tele, si, a través del símbolo, se lo creen sus nacionales.
¿Pero qué es
un país? ¿Votarían Uds. para elegir a quiénes forman parte o no de su país?
¿Para qué queremos un país?
Estas son
preguntas fundamentales. En primer lugar, porque los países los inventamos los
humanos en función de factores históricos o lingüísticos o económicos o
geográficos o todos ellos entremezclados. En general, las razones que la gente
repite suelen ser mentira ─mitos─. Los países actuales son muy modernos, pueden
haber nacido por vocación o por descarte, pero siempre disfrazando su historia.
La cosa está en saber para qué desean existir, cuál es la razón, la necesidad
de su ser… Para mí, todo se reduce a dos preguntas: ¿para joder ─quien dice
joder dice oprimir, explotar o exterminar─ a quien no piense como cierta
ideología dominante religiosa, política, clasista, sexista, racista? ¿O para
crear una comunidad de mínimos democráticos ─respeto, tolerancia, educación,
convivencia─ y máximas oportunidades para todo el mundo? Si no compartimos un
compromiso de mínimos, todo se vuelve irrespirable. No es un país, es un
avispero al borde de su implosión.
¿Para qué
quiere, por ejemplo, la derecha, España? ¿Para qué la quiere Vox? ¿Qué piensa
el votante aguerrido cuando Abascal da la orden de abandonar los gobiernos
regionales y ve las caras apesadumbradas de los propios vicepresidentes y
consejeros que no dan crédito? ¿Por qué le importa más a Abascal Orban o Trump
o Putin y votar en contra del Partido Popular Europeo en Bruselas que legislar
en Valladolid o en Valencia? ¿Su lealtad dónde está, con quién está? ¿Y la del
PP, emponzoñando la Justicia, haciendo suyo un radicalismo antimigratorio
mientras gobierna autonomías de ancianos? ¿Votaría para expulsarnos a quienes
no les votamos?
9/7/24
FRANCIA INDIGESTA
DIARIO DE BURGOS. 09/07/2024. Página 5.
Algunas
conclusiones con relación a nuestro país: en primer lugar, que la derecha
española está jugando de manera absolutamente irresponsable. Macron entendió
que el auge de Le Pen suponía la voladura de la V República. Actuó como Pedro
Sánchez: convocó elecciones tras los preocupantes resultados de las europeas.
En Francia, la derecha clásica, gaullista, ha tenido claro que no podía aliarse
con la extrema derecha, que esta era una unión contra natura en lo que supone
filiarse con quienes tienen raíz antidemocrática. El cordón sanitario o
republicano de la segunda vuelta ha sido un ejercicio de decencia y responsabilidad
democrática. Eso sí es patriotismo. Ahora tendrán que encarar otros problemas
de gobernabilidad y cohabitación, pero la institucionalidad, el respeto
constitucional, los valores de Igualdad, Libertad y Fraternidad han sido
preservados por encima de quienes quieren un insolidario neoliberalismo
salvaje.
¿Y Feijóo, a
qué juega en España? ¿Quién puede entender sus declaraciones tras los
resultados franceses, como si él no gobernara con la ultraderecha? ¿Indigestión
o está más gagá que Biden? Francia quiere para sí un modelo a la española, un
gobierno de concertación progresista, parlamentario, que rompa la dinámica
presidencialista ─poco fiable─ de Macron. Sin embargo, el PP, que podría
participar de esa gobernabilidad, juega al boicot permanente del sistema ─esta
semana, ese agitador asacristanado, Miguel Tellado, se ha cargado el acuerdo
para renovar la Junta Electoral acordado por Cuca Gamarra y el ministro
Bolaños─. El PP, que sigue sin aclararse de su relación con el franquismo, ha
optado por radicalizarse, por confundirse con propaladores de bulos
impresentables, de persecuciones indignas, de un fango que les va a devorar.
¿Con qué cara va a explicar que el instigador racista Alvise le convoque, junto
con Abascal, como si hubiera sucedido un cataclismo al perder Le Pen? El PP,
lamentablemente, se ha convertido en un palmero de la ultraderecha, en un
blanqueador de racistas. Tal vez en eso mismo…
El Nuevo
Frente Popular ha mostrado el camino para la izquierda. Como también el nuevo
coordinador de IU. Conciencia, inteligencia y activación. Sobre todo,
compromiso. Veremos.
25/6/24
MILEI-BELORADO CONECTION
DIARIO DE BURGOS, 25/06/2024. Página 5.
Desde hace algunos decenios, tanto la Iglesia como el mundo político conservador se han entregado a una radicalización sin control que han creído necesaria para enfrentar una posmodernidad que se les volvía incomprensible e inhóspita. Como resultado, la Iglesia ha entregado los seminarios y centros de formación a corrientes fanatizadas, movimientos, organizaciones y prelaturas con claros comportamientos sectarios, que han acabado configurando un mundo alternativo, exaltado y dogmático. Esos bloques de choque han, finalmente, conquistado los lenguajes y medios de esa posmodernidad hostil, las redes sociales. En su actuar proselitista, se presentan como opciones de fundamentación carismática ─desintelectualizadas─, que reclaman en unos casos una vuelta a un tipo de misticismo naif, en otros un retorno al barroquismo preconciliar. El efecto final de todo ello es la negación de la Iglesia contemporánea en lo que tenga de ejercicio conciliatorio con el mundo, con la negociación exasperante con los pobres, con la asunción de la pederastia, con la realidad necesitada de transacción y tolerancia. Quieren un fundamentalismo guerrero. En unos casos con rock cristiano, en otros con ropajes decimonónicos. Pero belicista. Su reacción, finalmente, no es solo contra el mundo, sino contra la propia Institución. Desde su fachosfera, estos santos soldados penetran hasta en las clausuras más remotas pidiendo acabar a cañonazos y con piras de fuego con todo aquel que se muestre débil, progre, conciliador… Belorado.
La derecha
europea, rama laica, que no autónoma, de lo arriba expresado, se ha apuntado a
la misma cruzada. Si en EE.UU. el Tea Party supuso el comienzo de la voladura
del partido Republicano, que acabó por rematar Donald Trump, los conservadores
europeos están aplicándose el mismo harakiri al aceptar como socios a la
extrema derecha. La necia actitud comprensiva, de naturalización de la ultraderecha
─Le Pen, Meloni, etc.─ está reduciendo a cenizas al conservadurismo otrora
moderado e institucionalista, que no tiene ni las herramientas ni el lenguaje
para hacerse con los rebaños de internautas y blogosféricos, esas masas de lerdos
infotoxicados, prontos a la alteración y activación emocional por medio de
videos de tik-tok. La terrible deslealtad de Isabel Díaz Ayuso hacia su líder y
partido con el encumbramiento del sociópata y antidemocrático Javier Milei es
clamorosa. En esta huida ególatra e irresponsable de la iliberal Ayuso, se está
fraguando la voladura del PP. Si en Génova no ven el cisma, más que ciegos,
están perdidos.
14/6/24
(LAUDATIO DE LA) CEREMONIA DE DOCTORADO HONORIS CAUSA DE D. JOAN MANUEL SERRAT I TERESA
Universidad de Burgos. 13 de junio de 2024, 12:00 h.






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