25/4/12

WERT PARA CREER

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 25/04/2012. Contraportada.

Hay un programa oculto. Reconociendo las dificultades coyunturales, el cotidiano incumplimiento del programa electoral del gobierno no es fruto de la improvisación. No, lo que presenciamos es la compleción de la neoliberalización comenzada por Aznar. La demagogia al servicio de un nuevo clasismo. Las declaraciones del ministro de Educación a propósito de la situación de la Universidad española son paradigmáticas.
Dice el ministro Wert que la tasa de abandono de la Universidad en España es del 30%, con un coste de 3000 millones. Falso. La tasa de abandono en España es del 12%. El restante 18% son traslados de carrera. Cuando dice Wert que hay que reformar la Universidad porque hay un 21% de paro entre los egresados, calla que entre quienes no tienen titulación universitaria el paro casi duplica esa cifra. Obviamente, el problema no es la Universidad, es el mercado de trabajo.
Afirma que en España hay demasiadas universidades, y las cifra en 79 (incluyendo 28 privadas, que no son asunto del Estado). Pues bien, estas 50 universidades públicas, además de formación, aportan el más firme tejido de I+D+i de las regiones en que se ubican (eso, a pesar de la escasa inversión en este capítulo del Gobierno, un 1,39% del PIB, lejos del 2,3% que es la media de la OCDE). En España tenemos una universidad por cada 500.000 habitantes. En el Reino Unido tienen una por cada 253.000. ¡Ah! y el máximo de la demagogia: el paralelo con California, de la que dijo que sólo tenía 10 universidades. California tiene 146 universidades, 10 son solo los campus de una: la University of California. La Conferencia de Rectores también ha contestado a estas cifras manipuladas: “España es la novena potencia científica [mundial], y la octava en publicaciones por habitante, con resultados similares a Japón. (…) Relacionando la producción científica por habitante con el porcentaje de gasto en I+D+i, resultamos ser uno de los cuatro sistemas más eficiente del mundo”.
Para plantear su desmantelamiento, los patrioteros ante la renacionalización de YPF barren el suelo con nuestro sistema universitario, dibujando una realidad patética y onerosa que sirva para dar el palo. Aunque sea falsa. Esto no es por la crisis: es un diseño para cargarse el sistema de oportunidades sociales de nuestra universidad pública. Y con él, el futuro de todos.

11/4/12

CIUDADANOS EN EXTINCIÓN

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 11/04/2012. Contraportada.


Tal vez sea demasiado tarde. Tal vez, llevados por una falsa convicción de seguridad, del convencimiento de haber alcanzado logros irrenunciables, condiciones “incuestionables”, nuestra reacción llegue demasiado tarde. Aún así, lancemos la alarma: constatamos la desaparición de una especie que tardó siglos en brotar tras generaciones explotadas, sometidas, manipuladas y engañadas; sujetos que han significado la esperanza de nuestras sociedades durante la última centuria y media por sus demandas, su lucha por los derechos individuales, su defensa de los valores públicos y demás avances democratizadores. El ciudadano (consciente) se extingue…
Si hoy el poder político instala como únicos mensajes que los derechos que disfrutamos son muy caros y debemos recortarlos, que no hay otra posibilidad que podar y podar servicios, y no lo discutimos, ya hemos caído en la trampa: aceptar como incuestionables las prioridades que se nos fijan (amén de la distorsión de la realidad que va pareja). Ojito con la pretensión de tecnocracia entre quienes han de ser políticos con verdaderas prioridades sociales.
Los modelos sociales sólo son válidos si su cometido es la mejora de la vida de los individuos, y no si se dirigen al beneficio (=privilegio) de sectores externos como los mercados financieros. Si una sociedad no es capaz de avanzar conjuntamente, certifica su inexistencia como colectivo. La ruptura de sus solidaridades internas como grupo, aquellas que nos unen emocionalmente y nos hacen reconocibles y responsables, convierten a las personas en “usuarios”, en “consumidores”, despersonalizados y enajenados de su capacidad de crítica, decisión y reivindicación, competidores entre sí. La extinción del ciudadano.
Un ciudadano es sujeto de derechos, actor social, compañero y necesario cómplice para sostener la vida de nuestras complejas sociedades. Es muy significativo que la primera “reforma” educativa haya sido renunciar a enseñar “ciudadanía”, la promoción de los derechos y deberes ciudadanos. Si se legisla en contra de los ciudadanos, entonces todo está perdido. Y si se desmantela la conciencia de ciudadanía, ¿a quién se apelará para que cumpla sus responsabilidades (el pago de sus impuestos, la conducta cívica, el respeto a las leyes)? ¿A quién, cuando habrá solo lobos… y corderos?