24/12/14

ESTE AÑO... ¡CACA!

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 24/12/2014, Contraportada

De ser uno a la manera clásica –de guedejas acaracoladas, túnica plisada, meditabundo y trágico–, no quedaría sino, cual Sófocles, clamar por la ira de los dioses para purificar estos tiempos oscuros. Hiede absolutamente el partido de los gurtelianos púnicos y hete aquí que, en vez de catarsis, el nuevo oráculo, ese Rafael Hernando –pollo pera chulesco del que mi abuela habría dicho que se cree que mea agua limón–, afirma que nadie mejor que quien apesta para evitar la peste… O mejor, que la corrupción ya no tiene misterios para ellos. ¡Oh, Zeus, solo ellos pueden ser la regeneración! De la putrefacción evidente al literario referente a Don Limpio y la caca, iba solo un paso… y Hernando dio el salto. Así ve el nuevo portavoz del PP a sus votantes: gentes de poco seso, tontorrones adocenados por la tele. Él sí sabe cómo meterse en el bolsillo a los españoles: con mucha caca.
Mientras, de najas se ha ido el Fiscal General Torres Dulce por la insoportable condición de su independencia… y sesudos tertulianos le han dado vueltas a esto de la división de poderes en nuestra Democracia. Candidez es lo que le sobra a este país. O ya veremos…
Es verdad que a algunos les llueve fuego griego en forma de auto judicial, y que su presunto origen divino queda al descubierto al conocerse que una Infanta es, por encima de cualquier otra ensoñación, una ciudadana sujeta a las leyes. Qué mal se lleva esto de la diferencia por cuna. Es tan chic ser de la realeza que demasiados no-cualquieras se sobrexceden en su defensa y amparo… No es fácil vivir con sangre azul –ya saben: poco, muy poco oxígeno–.

Otra semidivina, cual gacela acosada, no ha podido más con la tensión de tanto león y leona acechante y se ha lanzado a correr proclamando que si el partido la quiere, perdón, que si a Hermes, presidente de la galaxia azul, no le parece mal, ella sería más feliz que unas pascuas gobernando la ciudad de Madrid. ¿Qué tendrá la familia, esa a la que Aguirre se iba a dedicar tras dimitir de Presidenta de la Comunidad de Madrid, para que corra a proponerse ahora como alcaldesa?

Francisco de Goya. "El pelele", detalle. 1791-1792

10/12/14

ES LA POLÍTICA, ESTÚPIDO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 10/12/2014, Contraportada.

Asiste uno perplejo al ejercicio de engaño y macarthismo de ciertos periodistas y tertulianos esforzados en presentar a Podemos como encarnación del mal, de todo el mal imaginable. Tan orquestado esfuerzo lo justifican en que las críticas y promesas del nuevo partido las hace desde fuera de la realidad; y que, por consiguiente, van a acabar con este paraíso de equidad y oportunidades en que vivimos… De entre sus obsesiones, hacerles pasar por la reencarnación de Hugo Chávez, el gran Satán. Y al decir esto, claman por un exorcismo que muestre… ¿qué? ¿tal vez que, según el informe del Banco Mundial, durante su mandato Chávez logró reducir la pobreza del país a la mitad (del 62,1% de 2003 al 31,9% de 2011)?, ¿que Venezuela sea hoy en día el país con menos desigualdad de Latinoamérica, según el coeficiente Gini?, ¿que en sanidad, según el Banco Mundial, se pasó de un gasto per cápita de 176 dólares en 1998 a 663 dólares en 2012?, ¿que haya erradicado la desnutrición (del 16% en 2000 al 5% en 2011, BM) y el analfabetismo (del 9,1% han pasado al 4,9%), según la UNESCO? Venezuela no es el edén: cuenta con una alta inflación, terribles índices de criminalidad y corrupción…, pero de esto último mejor no hablamos. De lo que no cabe duda es que, hasta el momento, sus políticas han priorizado a los más desfavorecidos.

Lo que la ciudanía está demandando hoy es POLÍTICA, así, con mayúsculas. El distanciamiento con los partidos tradicionales no solo tiene que ver con la corrupción, la gente está harta de la renuncia a hacer política, a influir y transformar la realidad. El PSOE, después de mucho desnorte, parece haberlo entendido y se dice renacido como auténtica izquierda. Lo inexplicable es el giro hacia la moderación de Podemos, recién despertado socialdemócrata. La campaña de acoso mediático va a seguir en estos meses cruciales y ya sabemos que aquí no precisamos de ningún chavismo, pero si su cálculo pasa por vender otra vez talante, es posible que los votantes acaben apostando antes por lo malo conocido (enmendado) que por lo bueno por conocer. Ya hemos visto lo que ha dado de sí el economicismo irreal. Ahora es el tiempo de la política...

Robert Koehler. La huelga. 1886

26/11/14

CAMISA BLANCA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 26/11/2014, Contraportada.

Todo el mundo recuerda el impacto que causó Gabriel García Márquez al recoger el premio nobel de literatura de 1982. Su figura alba absorbía toda la luz del escenario dotándole de una tremenda fuerza y simbolismo que acrecentaba la sensación de merecimiento del galardón.
El blanco es mucho más que un color. En nuestra tradición cultural es el símbolo de la pureza, la inocencia y castidad. También de la asepsia médica. De blanco representamos a las virginales doncellas, visten a las niñas de primera comunión, los sueños futuristas. De blanco se cubren los papas invocando su condición semidivina. Del blanco solo puedo venir la luz, el bien y la salud.
El blanco expresa también austeridad, contención frente al desmadre del color, a la borrachera visual. El blanco marca el protagonismo y la centralidad, como reconocemos en la historia de la pintura: tantos santos, cristos y vírgenes que consiguen  ser el centro visual de la escena merced al blanco de sus paños, túnicas o velos. En la Modernidad, quien mejor provecho sacó de ello fue Goya haciendo converger una luz imposible sobre la camisa blanca de esa suerte de cristo que encabeza “Los fusilamientos del tres de mayo”. El mismo recurso del blanco utilizó Edvard Munch con su hermana, y tantos Sorollas desbordantes de luz. El blanco marca determinación y diferencia, como expresa Edward Hopper con su payaso de Soir bleu. También otra forma de encarar (cargados de razones) los conflictos: he ahí la inocente niña negra de blanco vestido, de “El problema que vivimos”, de Norman Rockwell, poderoso símbolo contra la segregación racial. De blanco se puede morir por puro idealismo sabiendo que, en el fondo, nada morirá: ¿qué mejor ejemplo que “Muerte de un miliciano”, de Robert Capa, hijastro icónico de Goya?
De blanco encontramos a Pedro Sánchez, a Pablo Iglesias (en general, la hueste principal de Podemos), a Alberto Garzón, también a Luis Tudanca. Rompen (o dicen que rompen) con el pasado, con la corrupción y con el abandono de la ciudadanía. No son blancos iguales, claro. En esto también hay marcas…

En Ferguson, EE.UU., un blanco puede ser un perfecto hijoputa. Nosotros buscamos un mirlo blanco: aquel que sepa, como dice el Financial Times, como poco, reestructurar la deuda.


12/11/14

BORRASCAS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 12/11/2014. Contraportada.

El victimismo es uno de los grandes motores de la política nacionalista. Unas veces porque se asumían invadidos, o no reconocidos, o porque se consideran tratados con injusticia (esto es, hay alguien ahí afuera a quien culpar y contra quien “ser”), todo converge, en definitiva, en la eterna insatisfacción.
El nacionalismo es, como bien dijo Ernest Gellner, un sentimentalismo. Contra eso no hay razones. Quiero decir, da igual que nos dediquemos a desmontar uno por uno los mitos y forzamientos con los que se construye la historia nacionalista. A la postre, el nacionalismo no se apoya en razones, sino en querencias. Otra cosa es cómo conseguir que miles o millones de personas asuman estas no-razones como definición restrictiva de su propia identidad. (Permítanme, un absurdo: somos, nos reconocemos pertenecientes a demasiadas cosas y lugares como para conjugar en singular nuestras complejas identidades). En cualquier caso, la identidad colectiva no es inmanente, un eterno fluir. Se construye, se articula y también se manipula, es decir, es un proceso vivo y no esencial. En eso el papel de los medios de comunicación y del sistema educativo es fundamental, y no porque utilicen tal o cual lengua, eso no debería suponer mayor conflicto, sino por el mensaje, la insistencia en el exclusivismo, en la diferencia.
Lo más gracioso del caso nacionalista catalán es su convencimiento de ser proscritos maltratados. Toda España, creen, conspira para hacerles la puñeta. Y, sin embargo, la sonrisa triste que ha abundado en nuestras caras al descubrirse la corrupta mafia de los Pujol vino, sobre todo, por lo que supone de desmontaje del hiriente “España nos roba” y por lo mucho que, desgraciadamente, acerca a la sociedad catalana al resto del país. En esto del robar, en España hay monolingüismo…

Yo sí creo posible ser español y catalán, siempre y cuando no españolicemos, no restrinjamos con otro tipo de nacionalismo la forma de sentirse participantes en una sociedad plural y heterogénea. Desde luego, a los intereses del independentismo catalán (por lo que se ha visto, no más de un tercio de la sociedad catalana), nada ha podido venirle mejor que tener enfrente a don Tancredo Rajoy. Debe ser semejante a la felicidad de Florentino por la permanencia de Luis Enrique.

Don Tancredo López

29/10/14

EL CÁNCER

Ignacio Fernández de Mata
Diario de Burgos, 29/10/2014. Contraportada

La corrupción, ya no caben paños calientes, es consustancial a nuestro sistema político y empresarial. Llevan décadas empobreciendo al Estado por medio de su vaciado, extorsión y engaño. Unas veces invocaban la ideología neoliberal privatizadora, en otras simple y llanamente se dejaban llevar por el nepotismo, la codicia y la desvergüenza. Lo público, lo construido como instrumento de servicio y nivelación de la ciudadanía, ha sido tomado para enriquecimiento de quienes han configurado, sí, una casta tan inmoral como perjudicial para todos.
Todo hay que decirlo: la corrupción ha sido consentida y hasta amparada por una población a medio democratizar. Los partidos definieron a sus votantes como feligreses adocenados y en no pocos casos así se han comportado al revalidar con sus votos a quienes provocan cada año la pérdida de unos 40.000 millones de euros.
Durante décadas la corrupción ha sido una práctica sostenida para la financiación de partidos, conviviendo con mafias organizadas para el saqueo de ayuntamientos, comunidades autónomas, ministerios o cajas de ahorro, amén de los casos de corruptos solitarios. De ahí deviene la creación de una cultura de la mediación, del conseguidor, que es lo que aparece en la última operación púnica o bajo el esperpento del pequeño Nicolás.
La saludable indignación que vive la población tiene dos implicaciones: la toma de conciencia de la necesidad de una ética cívica —esa que han quitado de las escuelas— que rija el servicio público, reivindicada por una ciudadanía activa y vigilante; y en segundo lugar, la convicción de que con los mimbres actuales, con partidos políticos tan profundamente corroídos por este cáncer, no es posible cambiar las cosas. ¿Quién va a creer en pactos o medidas propuestas por quienes están al frente de estructuras con cajas b, sobres ocultos, tarjetas black, cuentas en paraísos fiscales, mansiones compradas por medio de testaferros, coches de lujo que aparecen en los garajes, mafiosos que exigen el 3% de obras, concesiones y contratos, ediles que aceptan viajes y regalos, palcos de honor en el fútbol, privatizadores de puerta giratoria…?

Decía hace poco el celebérrimo Pablo Iglesias que la mejor propaganda de Podemos se la estaba haciendo el PP y el PSOE. Parece no se equivocaba.

George Grosz, 1926. Los pilares de la sociedad.

15/10/14

¿EN QUÉ MANOS ESTAMOS?

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/10/2014. Contraportada.

El contagio de ébola de una auxiliar de enfermería ha supuesto un desolador ejercicio de vergüenza nacional, incompetencia y desprecio por la ciudadanía. Cuando el gobierno decidió traer de África a dos personas infectadas —varones, blancos, religiosos—, ¿en qué pensaba?, ¿en una foto, en un titular patriótico, en presumir de operación aérea? Trasladado a la Península el letal virus, el gobierno del PP, en vez de asumir con seriedad la responsabilidad y riesgos autoimpuestos —necesidad de centros especializados, profesionales formados, previsión de tratamientos, protocolos de actuación y coordinación, etc. —, en una vuelta más a su permanente desprecio por los servicios para la ciudadanía, la calidad de la sanidad, la situación de los profesionales, ha seguido a lo suyo, a su particular enroque y desmantelamiento del país. Desmantelamiento, sí. Esta crisis ha mostrado la falta de sentido de Estado y de política nacional del partido del gobierno: el que fuera único centro de referencia nacional para patologías infecciosas y tropicales, el hospital Carlos III de Madrid, responsable de coordinar las actuaciones ante cualquier crisis por este tipo de enfermedades, ha sido desmantelado por el gobierno de Esperanza Aguirre/Ignacio González (PP) sin información alguna al resto del sistema sanitario nacional. Un país de 47 millones de habitantes, con flujos constantes de población de/a zonas tropicales —turistas, migrantes sin seguridad social, cooperantes, etc.—, no tiene un centro de referencia médica para enfermedades infecciosas. Ni siquiera estaba preparado para recibir a los misioneros. La causa no es la crisis, sino la mala política. Recordemos que si la sanidad madrileña sigue siendo mayoritariamente pública lo es porque los ciudadanos se han echado a la calle en su defensa.
Es igualmente inexplicable que el Consejero de Sanidad de Madrid y la Ministra Ana Mato no hayan sido destituidos. A la prepotente insensibilidad del primero —que en su culpar a la enfermera ratifica el desprecio por lo público y sus profesionales, esos que en EE.UU. llaman públicamente héroes—, se suma la flagrante incompetencia e ignorancia de Mato. Rajoy prefiere mostrarse granítico con su ministra antes que Presidente de todos los españoles… Y así nos va. ¿En qué manos estamos?

El Bosco. "Extracción de la piedra de locura"1500 - 1510

1/10/14

ERRORES DE AYER Y HOY

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 01/10/2014

Firmada la ley de consultas, comienzan los nervios, el tantearse la ropa, y las incógnitas propias de un país de fulleros: se perfilan estrategias, astucias, planes B, en lugar de practicar el diálogo y la negociación; el encaramiento de los problemas. Siendo penoso, son los lodos de aquellas lluvias llenas de rechazos y desprecios mutuos, de chantajistas apoyos parlamentarios en tiempos de minorías gubernativas, de la liquidación del Estatut
Desde las filas catalanistas, como desde las españolistas se blanden argumentos, muchos de carácter histórico. Todas son historias construidas ad hoc, falaces e interesadas, histéricamente prejuiciadas. En ambos lados con mucho de postdictatorial: ambas entidades retratadas se pretenden “unidad de destino en lo universal”. Toda esta manipulación, en el fondo, da igual: se trata de construir respuestas, o mejor, apoyaturas más o menos prestigiosas (de ahí la invocación al pasado) a deseos existentes en la sociedad actual (ni tan espontáneos, ni tan rotundos), pero innegablemente activadores y movilizadores.
Percibido como un advenedizo salido del Vogue, la propuesta del secretario general del PSOE, hasta ahora la más sensata y posibilista, una reforma constitucional, ha sido despachada por el PP con ignominiosa indiferencia. Y de un plumazo han ventilado la posibilidad de redefinir el encaje territorial, la bicameralidad inoperante, el funcionamiento autonómico, un pacto básico de Estado para blindar la educación, la sanidad y la asistencia social… y la relación con Cataluña. El peso histórico de un país inculto reverenciador de la palabra revelada parece imponerse sobre el interés común y el diálogo. O el todo, o la nada. Definida como sagrada la Constitución, acaban dando alas a quienes piden volar el actual edificio institucional.

Envueltos en sus trapos de idénticos colores, en los libros aclaratorios de la historia, en manipulaciones de la voluntad popular, unos y otros utilizan sus tribunas institucionales para fomentar un enfrentamiento artificial y estéril, negacionista del otro. Parece no importarles nada tanto error del pasado, tanto irredentismo histórico basado en el honor y el orgullo, términos absurdos, políticamente huecos y que solo supusieron más empobrecimiento y aislamiento en épocas pasadas. Otra cosa fue, sigue siendo, Gran Bretaña, o lo que es lo mismo, la voluntad de acuerdos y mutuo beneficio.


17/9/14

HUÉRFANO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 17/09/2014.

La orfandad es un vacío áspero, incómodo, negro. Queda uno solo y encogido, sin saber cómo sacarse la pena de encima… En apagado silencio se lleva uno a sí por entre la multitud ignorante, ajena, sin poder transmitirle el peso de su tristeza. No hay alivio, ningún consuelo en saber que la inexorable naturaleza acabó con el sufrimiento del padre. No lo hay porque desaparecido éste, su hueco es demasiado grande.
La vida entera es andar detrás de un padre. Pechar con sus afectos y ausencias, con sus aciertos y sus crueldades. En el ser y en el inventarse, en el crecer y perpetuarse… al fondo, inconsciente, onírica, siempre está la sombra del padre.
Tras la ausencia paterna ¿qué queda de la condición de hijo? Sólo queda impostar el papel y atemperar recuerdos, tratar de aliviar los fardos de la culpa, los resquemores y decepciones. Ser uno mismo padre en la orfandad del propio. Abrazar al hijo queriendo ser tú también imposiblemente abrazado.
Me cruzo con mucha gente que conocía y estimaba a mi padre… Para ellos era el humor y el trueno, su condición pública de señor de antes, el personaje irrepetible, el amigo, el “hermano”. Nunca he sabido dónde encajaba yo en su compañía y espacios. Jamás pude pagar una ronda en sus rutinas. De los muchos seres que cada uno somos, conocí al Teodoro al que todos se asomaban, con el que alternaban y bromeaban. Y, sí, ellos también han perdido… Pocos sabrán que jamás tuve una auténtica conversación con mi padre. A pesar de engañosos instantes en que parecía escuchar, pronto volvía a su existencia granítica e innegociable. Fue un ser imposible que admiré y amé y aborrecí y que, no sin grandes broncas, acepté. Fui, en muchos casos, a pesar de mi padre y contra mi padre. Fui con él y frente a él. Pero, hasta ahora, siempre estaba él.

Inauguro mi orfandad oscura sin aliento, seco. Echo de menos al cabrón de mi padre. Al intransigente y malhumorado, al que solo tenía bromas para los de fuera, pero también al rumboso y sentimental, al que me hacía saber por sus amigos de su orgullo por mí, al que me legó un mundo de dichos y expresiones… Echo mucho de menos a mi padre.


3/9/14

EL ELEGIDO (THE CHOSEN)


IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 03/09/2014

Amigo conductor, si la desconexión veraniega le tiene aún con el paso cambiado, le informo que el desmantelamiento no ha cesado. Isóptero pertinaz, Rajoy continúa con su transformación de la vida institucional española rubricando con mano firme decretos para la devastación de nuestro sistema democrático.
A nadie se le oculta que las bases históricas españolas (siglos XIX y XX) no son los mejores cimientos para una democracia moderna. El terrible peso de redentorismo que ha teñido la política nacional, la nefasta identificación de política y religión aún presentes, la persistencia del totalitarismo ideológico… alejan la posibilidad real de una convivencia basada en principios liberales, en el respeto a la diversidad y heterodoxia. En España, hoy por hoy, se trata de escoger entre un proyecto de país (integrador, heterogéneo, social), o un proyecto de clase (excluyente, selectivo, ortodoxo), por más que a este último le doten de toda la fraseología propia del nacionalismo.
Gobernar a partir de la lista más votada no es exactamente democracia. Negar la posibilidad de acuerdos y compromisos entre formaciones sí supone ejercer un talante antidemocrático al despreciar la validez de otras opciones. Parece que el PP entiende el concepto «elección» a la manera divina: les vale con ser los elegidos, que no los meramente electos.
La pluralidad de voces cimenta la tolerancia y el ejercicio de consensos. Pretender gobernar a partir de pírricas victorias (la lista más votada), puede conllevar más exaltación, descontento y alejamiento del sistema. No es sino barrenar la democracia. Por de pronto, estos postulados invalidan la posibilidad de que el PP pueda resolver el conflicto con el nacionalismo catalán, el subsiguiente vasco y las emergentes formas de contestación al modelo partitocrático. Antes al contrario, tal actitud será el principal acicate de todos estos problemas.  Génova quiere una Cataluña sin catalanes, unas vascongadas sin vascos... y, a lo que se intuye, una España de a lo sumo 9 ó 10 millones de españoles (los votantes del PP). Todos los demás, sobran. A esto lo llaman internamente Demoscopia constitucional y dicen que lo Inventó Junger Habermas (¡Já!). Como diría mi madre, reímos por no llorar.


2/7/14

MI PAÍS ME…

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 02/07/2014. Contraportada

El país en el que vivo ya no lo canta Serrat, ni Aute, ni Krahe. Es un país de pocas alegrías, o tal vez solo un país demediado. El país en el que vivo la gente pierde sus casas, los niños hambrean en vacaciones, cierran empresas con futuro —como ETM— por no sé qué cuentos que no cuadran…
En el país que vivo, a los que pagamos y vemos la tele con anuncios, nos cuentan de la importancia de nuestros tributos para construir sociedad… Mientras, queridos niños, el partido en el gobierno resulta ser el mayor nido de corrupción nacional, con las cuentas en Suiza y una gigantesca ristra de escándalos en contratos, concesiones, primas, sobresueldos y robos que recorre la geografía nacional.
En el país en el que vivo discrepar te hace reo de paredón (no lo sabías pero eres un terrorista, lo dice la Espe, recuperada ya de su fuga). Cabrearte y manifestarlo es tontería antieconómica: te empluman a multazos por sucio, indigno y pobre.
En este país de libertades se indoctrina una religión en la escuela, se prescinde de 28.500 trabajadores de una sanidad pública bajo mínimos (el privatizador que la privatice, buen privatizador será), mientras los trabajadores de TVE denuncian la constante manipulación de los telediarios.
A este país que se empeñan amemos parecen quererlo solo de banderas y toros sanotes de cartón piedra, de mucho fútbol y espectadores de plató televisivo para proclamar espontáneamente a los reyes.
A lo mejor debería estar más tranquilo sabiendo que el propio Presidente del Gobierno se ha puesto al frente de la regeneración de España. Y es que, como buen aforador real, parece que va a desaforar a un puñado de excesivos mientras retoca esos fallos del sistema que permiten que la suma de votos ciudadanos suponga ganar una alcaldía…
No sé, tengo metido el sonsonete aquel de la cartilla que me martillea la cabeza una y otra vez: “Mi país me ama, amo a mi país. Mi país me mima, mimo a mi país”.


18/6/14

EPPUR SI MUOVE

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 18/06/2014. Contraportada.
  
Como por los 60s ya lo tarareaba Bob Dylan, algunos creyeron que sólo se trataba de una canción… Pero los tiempos están cambiando. Como chirimiri imperceptible o como incontenible turbión, los cambios han ido calando, enraizándose, creciendo. Sólo los más temerosos pretenden ignorarlo. Se confunden: las sociedades siempre están en mudanza.
España tuvo sus propias respuestas y viento con la muerte del dictador. En los 70s Franco era tan solo el tapón que contenía el reconocimiento de una sociedad ya transformada. Fueron los melenudos y barbudos de trenka, las feministas de minifalda y pitillo los actores del cambio. El acierto de otros, figuras de la alta política de la Transición, no fue sino percibir, reconocer aquellos vientos de libertad. Los auténticos trasformadores corrieron delante de los grises.
Hoy vivimos un tiempo de aceleración, un tiempo de redefinición. Estrenamos hace 36 años una democracia que, pobrecita, ya se le ha pasado el arroz. El desgaste del modelo ha sido el del abuso, la desvergüenza y el incoherente capitalismo practicado. Y entre los hartos y los prescindidos, el sistema resulta hoy insostenible.
Negar la realidad no la cambia, como tampoco la cosmética rejuvenece. Pensar que tras los escándalos de la monarquía, un nuevo rey simbólico todo lo cambia, es ingenuidad navideña. Tratar de conciliar aparato, baronías y renovación en el PSOE suena a undécima secuela de Pesadilla en Elm Street. O que unos veraniegos contratos jibarizados signifiquen el fin de la crisis parodia una broma casposa de Bertín y Arévalo.
Lo curioso es que, salvo contadas excepciones, a quienes se anda tachando de antisistema son aquellos que luchan por mantener los hospitales dentro del servicio público de salud; la enseñanza pública como fundamento de una sociedad más igualitaria; el trabajo y la vivienda como elementos clave de dignidad y fundamento de un país. No nos engañemos, hace más daño al sistema Ruiz Gallardón con sus indultos y leyes que una marea ciudadana.

Tras las cenizas, la agonía y el miedo, nada puede ser igual. Ya no hay hueco para triquiñuelas lampedusianas (cambiare tutto per non cambiare nulla). Señores viejunos: lean más Historia. Cuanta más resistencia a los cambios, habrá más dolor.


4/6/14

RE(Y)NUNCIA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 04/06/2014

Una incisiva viñeta del diario suizo Le Temps muestra a un chambelán, junto a un retrato del rey Juan Carlos, leyendo un edicto al príncipe Felipe: “Votre altesse hérite d’une démocratie”. Su alteza hereda una democracia. (http://www.letemps.ch/chappatte/)
Vivir tiempos de crisis supone ejercer un responsable revisionismo crítico sobre el sistema, sus instituciones y las medidas con las que se encaran los retos del presente. También supone adoptar un principio básico de coherencia. ¿Es congruente una monarquía hereditaria con un sistema democrático?
Nada de descabellado tiene la salida a las calles de miles de ciudadanos pidiendo un referéndum sobre monarquía o república. Ni es irresponsable ni revolucionario. En todo caso es un ejercicio de transparencia y honestidad. Demasiadas veces los españoles nos hemos visto menospreciados por nuestros gobiernos, que desconfían de nuestras capacidades o juicios, y nos salvan de nosotros mismos. El resultado es un sistema lleno de elusiones, de implícitos y no de verdadero ejercicio de soberanía. ¿Las razones? Retóricas, que no inocentes: no “estábamos preparados”, “la situación era crítica”, había que “evitar errores del pasado”… Las palabras del presidente Rajoy evidencian esta mala conciencia con su insistencia en la normalidad y naturalidad de un acto —la abdicación— que, sin embargo, no contaba con una norma resolutiva y que ha sido aprobada en tiempo récord. Igualmente retóricas son razones como el afán por mostrar a la corona como garante de la unidad de España, cuando evidentes tensiones y fracturas revelan la falacia de semejante afirmación.
Reivindiquemos España como una verdadera democracia. Madura, no porque lo digan sus élites, sino por conciencia y ejercicio de sus ciudadanos. El rey ha tenido momentos estupendos, como también los ha tenido penosos. Ocupar por cuna la Jefatura de Estado no deja de ser una ofensa a todos los hombres y mujeres que con su esfuerzo y compromiso han luchado por conseguir una sociedad de derechos y libertades. Las monarquías que se adaptaron al sistema democrático lo hicieron para preservar sus privilegios, cuando no sus cabezas. No es cuestión de estar más o menos preparado (¡después de toda una vida subvencionada!). Es una cuestión de coherencia, de democracia real.

Fot. Alfonso. Sufragistas pidiendo el voto en 1932.

21/5/14

CAMPAÑAS Y CAMPANAS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 21/05/2014. Contraportada

Ando perplejo con estas elecciones europeas. Cuando todo parecía que iba a ser un anodino discurrir de insulsas declaraciones, de cotejos de programas para ver si existía alguna diferencia entre los grandes partidos y cuáles con los emergentes…, de repente todo se ha puesto patas arriba. Rajoy se presenta en Cataluña con el candidato de su grupo europeo para que tocara un poco los cullons a los catalanes independentistas diciéndoles que no se les espera en la Unión. Jean-Claude Junker se llama el buen hombre y resulta que ha sido eternamente primer ministro de ese paraíso fiscal incrustado en la UE que es Luxemburgo. PP + paraíso fiscal: ¡uf!
Matan a Isabel Carrasco y tratan de hacerlo pasar por crimen político. La cosa tenía bemoles. Un asesinato truculento, una desquiciada conspiración materno-filial de dos militantes del PP, es explicada por el clima de odio social promovido por quienes protestan las políticas del gobierno. Los escrachistas —ya lo advertían algunos— facilitan asesinatos. Para guinda sale el piadosísimo ministro del interior anunciando que twitter es cosa suya: si lo hacen en Cuba, en China o Corea del Norte, ¿por qué no iba él a controlar las redes sociales?
Luego, como había prometido el PP, llegó el efecto Cañete. Sospecho que el plan —tanto retraso en su designación, tanta expectación— era otro. Lo que nadie puede negar es que, como efecto, ha sido impactante. Tras las indubitables declaraciones machistas del exministro Arias Cañete, dado que éste se mostró coherente con ellas y no se ha escusado, cualquier intervención de un/a miembro del PP han adquirido la espectacularidad de un circo de tres pistas: ¿cómo decir que las barbaridades impresentables que dijo en Antena 3 no eran para tanto ni tan graves? Supercañete, paradoja donde las haya, ha sido retirado de la circulación. Es lo nunca visto en periodo electoral: han suspendida todas sus entrevistas en medios de alcance nacional.

Nunca unas elecciones europeas habían dado para tanto. Ojalá también nos aclaren si Europa va a contribuir a salir de la crisis o a profundizar en ella, si contaremos algo como ciudadanos o la prioridad seguirá siendo el déficit, la moderación salarial, las privatizaciones…


7/5/14

PIES DE BARRO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 07/05/2014. Contraportada.

¿Para qué sirve la historia? Se pregunta Miguel-Anxo Murado. Para cambiar el pasado, concluye. Leer su fascinante libro, La invención del pasado. Verdad y ficción en la historia de España, al igual que las magníficas obras sobre los mitos de Castilla y el Cid del profesor Francisco Javier Peña Pérez, supone adentrarse en una aventura de alto riesgo: conocer el permanente engaño con que el poder manipula a la población cambiando el pasado, construyendo la historia a su antojo y conveniencia.
Le recorre a uno un escalofrío al ver sobre cuántas falsedades y engaños asentamos nuestro conocimiento del pasado. Con qué alegría se han construido episodios sin base histórica; frases célebres y lapidarias que resumen períodos y hasta etnicidad… y que resulta que nunca fueron pronunciadas. Jamás fueron los asesinos de Viriato despachados con aquel teatral “Roma no paga a los traidores”. Ni Numancia protagonizó suicidio colectivo alguno. Tampoco parece probable que un ejército musulmán invadiera la Península en el 711. En todo caso, un ejército mercenario bereber, junto con visigodos y otros germanos residentes en el norte de África, cruzaron el estrecho para participar en las guerras intestinas godas. Ni existió don Julián, ni por supuesto La Cava. Covadonga es una batalla irrastreable en las fuentes, y es harto improbable que existiera Pelayo. La reconquista es un invento moderno que jamás tuvo lugar. La numeración de los reyes de Castilla es falsa. Cortés no quemó sus naves, ni la Armada invencible fue destrozada por una gran tormenta. Lógicamente, Felipe II jamás dijo aquello de que no había enviado sus barcos a luchar contra los elementos. Ni se rindió Breda, ni tan siquiera hubo batalla. Y así, ad nauseam.

Estas falsificaciones buscan legitimidad, excluir colectivos, construir naciones... Es un ejercicio viejo que ha conducido a que el de Historia sea el único currículo que se discute en los parlamentos y que la figura del historiador científico sea tan preocupante para el poder. Mas no nos sorprendamos, ¿acaso no manipulan y reinventan nuestro presente los políticos, sus expertos y magos del lenguaje, las finanzas y las estadísticas? Según algunos, hoy vivimos en Jauja.


23/4/14

MIL QUINIENTOS VEINTIUNO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 23/04/2014. Contraportada.

En 1521 las ciudades castellanas, y de ellas fundamentalmente las gentes del común y algunos burgueses y tonsurados, se levantaron contra su rey y, más allá de negarse a tasas e imposiciones, acariciaron un sueño de libertad. Estuvieron cerca de derrotar al ejército de los nobles pero, al final, perecieron entre contradicciones y lealtades desfiguradas, entre ellas a una reina loca. En su descalabro las Comunidades sellaron el fin de la historia de Castilla para convertirla en el fiel entre la exacción del oro americano y el malbaratamiento imperial europeo. Con su descabezamiento —literal para Padilla, Bravo y Maldonado— surgió el mito y la nostalgia por el sueño perdido. Aquella rebelión fue para muchos estudiosos el comienzo de la era de las revoluciones.
Tres siglos después, en 1821, III centenario y con la construcción romántica de la nación española como fondo, Juan Martín Díez, El Empecinado, se dirigió a Villalar para desenterrar los restos de los tres capitanes castellanos. Daban así comienzo los homenajes a los Comuneros como héroes libertadores del pueblo. Se elegía para la historia una Castilla-Tierra de Libertad, todavía hoy retórica de ecos extraños.
Poco más de un siglo después, 1931, se alcanzó el mayor proyecto modernizador de España del siglo XX: la II República. Decimocuarta de las repúblicas europeas de entreguerras, nació la nuestra plena de entusiasmo, de aspiraciones de cambio y renovación, seguramente torpe en su galopante afán por sacudirse los yugos del inmovilismo y clasismo españoles para construir una sociedad nueva, educada, más justa. Quiso la República mirarse en el espejo de los comuneros y así fue que la enseña tricolor incluyó la castellana banda morada.

Celebrar Villalar, como celebrar la II República, no es celebrar derrotas, humillaciones de vencidos (la República no trajo la guerra, de eso se encargaron otros).  No. Es renovar el compromiso de sus luchas y esfuerzos por la libertad y la justicia, contra la opresión y la tiranía, la lucha por los propios más desfavorecidos. Villalar lleva en sí el germen de una victoria, la misma que la hizo fiesta oficial antes de la existencia de la propia comunidad autónoma (no hasta 1983). ¡Feliz 23 de abril! Felices libros (y su República).


9/4/14

LO NUESTRO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 09/04/2014. Contraportada

Recuerdo espiar con envidia qué y cuándo comían los hortelanos que trabajaban para mi abuelo. Cada verano —en realidad, cada fin de semana—, sorteaba el área de las huertas que acotaban el jardín de la casa mayor y volaba impertinente hacia los entornos de aquella familia ruidosa que comía a la una y pico y a las ocho ya estaban cenando. ¡Cenando con fundamento! Nada que ver con las aburridas tortillas que me despedían a las diez cada noche. Comían en grupo, familiarmente, con amplio paseo de platos y desfile de fuentes vinagrosas. En aquel espacio situado en los bordes de la ciudad, allá por los 70s, aún se topaban los horarios del solar mundo rural con el acomodo burgués urbano.
Por entonces, comer pronto era algo arcaico, de pueblo; hacerlo tarde era moderno. Quienes debaten hoy el asunto de nuestros horarios alimenticios ignoran, al parecer, que hasta principios del siglo XX lo común en España ha sido comer con el horario que hoy decimos europeo. Durante la dictadura de Primo de Rivera surgió cierta preocupación por el paulatino retraso de las comidas en las ciudades —las clases medias altas a la vanguardia—, a horarios cada vez más disfuncionales con el laboral. Estas pautas se reforzaron con la dura posguerra y la irrupción del pluriempleo que, en aras de un duro necesario, destrozaba las horas tradicionales. El posterior desarrollismo industrial, los turnos corridos y la incorporación de las mujeres al mundo laboral redujeron a los últimos resistentes arcaicos, con colaboración electrodoméstica y comida precocinada. Que además fuera chic alternar, picotear, participar del circuito de sociabilidad que supone el vinoteo, distinguirse de lo que eran las costumbres del abandonado pueblo para trabajar por un jornal… hizo el resto.

Hacer de los horarios alimenticios un asunto referencial negándose a cualquier cambio puede ser un absurdo: aparte de ventajas productivas, volveríamos paradójicamente a viejos patrones peninsulares. En el fondo, los horarios de ahora son una invención bastante reciente. Lo que parece asustar más de las propuestas de reforma es que se plantean para racionalizar nuestras vidas. Y, puestos idiosincráticos, decirlo así es claramente una ordinariez. (¡Ah! y el fin de los bares).

Juan de Echevarría (1875-1931). Merienda vasca en Ondárroa, 1918-1919.

26/3/14

SUÁREZ

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 26/03/2014. Contraportada.

La muerte de Adolfo Suárez ha mostrado cuán necesitada está España de respeto y confianza, cuán profundo es el sentimiento de orfandad en una ciudadanía maltratada y despreciada.
Obligadamente ausente de nuestra actualidad, la figura del presidente Suárez venía alcanzando una silenciosa mitificación que con la noticia de su fallecimiento ha estallado con proporciones heroicas. Convertido en la representación del político en el que un pueblo busca reconocerse, sus empeños configuran el nuevo mito de un país que superó la postración y luchó por construir la democracia. Su forma de entender la política constituye un modelo de integridad moral desde el respeto a unos principios de entrega, servicio y bien colectivo. Un auténtico padre de la patria, el único prócer reconocible de nuestra reciente contemporaneidad, con su inevitable, tal vez necesario, componente trágico: las traiciones e injustos maltratos recibidos, las grandes pérdidas en su familia y la cruel enfermedad postrera.
Suárez, desde su altura olímpica se ha convertido en el gran conferidor del capital simbólico de una Transición que ha mucho ya perdió su brillo pero que sigue resonando como el gran pasaje de nuestras vidas. Sólo Suárez encarnará plenamente el espíritu de aquella época y sólo él será encumbrado en el mito. En un último lance de tahúr se ha quedado con todo el crédito, todo el capital de los tiempos heroicos, dejando ayuno al rey de lo que, por otro lado, ya había dilapidado.
En Suárez, España se ha llorado a sí misma. Ha llorado su fealdad actual, la falta de compromiso, el abandono de los sueños, el degradante panorama de nuestra política. A medida que un cierto bochorno nos iba invadiendo con las declaraciones de nuestra necia clase gobernante —mercachifles anhelantes de una pizca de ese capital simbólico del presidente Suárez, monarca incluido—, la calle se rehacía en un homenaje espontáneo que, sin pretenderlo, deshacía las últimas maniobras para deslegitimar las marchas por la dignidad —esa pretensión de hacer pasar las columnas de indignados por vándalos de la estulta izquierda radical—. El pueblo ofendido, harto, ha llorado a Suárez en un clamor de unánime rechazo a un país perdido en la desmemoria y amoralidad. Conscientemente huérfanos.


12/3/14

VÍCTIMAS


IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 12/03/2014. Contraportada.
 
Diez años después sólo los imbéciles y los más malvados siguen sosteniendo la especie de que el 11-M fue ocasionado por ETA. Durante una década, personas públicas bien informadas y medios de comunicación que sabían que mentían, dilapidaron el crédito que les otorgábamos, y en su afán por engañar a la sociedad española machacaron a las víctimas.
Lamentablemente, España tiene una larga historia de manipulación y maltrato de las víctimas. Lo hizo el franquismo institucionalizando la tortura y el maltrato contra los represaliados y perdedores de la guerra civil y contra cualquiera que atentara contra las estructuras de la dictadura (víctimas que hoy siguen desasistidas por el Estado democrático, como ha denunciado la ONU). Pero tampoco sus propias víctimas, los Caídos por Dios y por España escaparon a su manipulación y explotación. La dictadura usó permanentemente a estos como fuente de legitimidad pretendida para su régimen y, aunque pareciera que todo fueron homenajes y beneficios, impidió a miles de personas superar sus pérdidas y sufrimientos al anclarles en un odio perpetuo que debían evidenciar públicamente para contribuir a la memoria de una guerra necesaria.
La manipulación de las víctimas del terrorismo etarra es bien conocida. Los partidos políticos han buscado su patrimonialización intentando captar para sí el capital simbólico de su sufrimiento, en algunos casos empujando irresponsablemente a las asociaciones contra el adversario político por razones puramente electoralistas. En lugar de avanzar hacia la consolidación de un Estado de Derecho, se ha jugado con los sentimientos para tratar de convertir a las víctimas en guardianes del sistema, un papel que ni les corresponde ni democráticamente es conveniente. A la postre, fuente de tremendas frustraciones.
Las víctimas del 11-M superaron todas las categorías del cainismo español: nadie podía responsabilizarlas de su desgracia (como se hizo con los rojos, o pretendieron los etarras atentando contra los cuerpos de seguridad del Estado opresor). Todas las víctimas son inocentes pero a las de los trenes madrileños nadie podía contraponerles dialécticas perversas. Su desgracia alentó y renovó el compromiso de la sociedad española con ellos y con todas las demás víctimas de otras violencias. Al final, la Historia pone a cada uno en su lugar pero, entretanto, ¡cuánto sufrimiento innecesario!

 Francisco de Goya. Los desastres de la guerra, nº 30.

26/2/14

MOCKUMENTARY

Ignacio Fernández de Mata
Diario de Burgos, 26/02/2014, Contraportada.

Mockumentary es la expresión anglosajona para referirse a un falso documental (de mock, farsa). Utiliza elementos de un documental tradicional: investigación original, organización cronológica, narración en off, entrevistas a protagonistas o expertos, fuentes audiovisuales y documentales históricas, etc., pero deja claro que lo mostrado es un despropósito, una burla. Jugando con códigos y referencias compartidas por el espectador, entre sorpresas y sonrisas, consigue (brevemente) hacer pasar por creíbles ideas descabelladas.
La diferencia entre este género y aquellos que muestran “la realidad” es más compleja de lo que parece. Todos conocemos documentales auténticamente falsos en sus contenidos y propuestas que son creídos o aceptados como posibles: hablan de fantasmas, aparecidos, milagros, teorías conspiranoicas, etc. Otros, los verdaderos documentales que tuvieron su inicio en 1922 con Nanook of the North, de Robert Flaherty, ajustándose a una situación existente, cuentan una historia según la mirada del director. Éste reconstruye fílmicamente la realidad para, cautivando al espectador, alcanzar a levantar un retrato fidedigno y analítico de la problemática tratada.
Operación Palace resultó un magnífico mockumentary. Más allá de ciertas claves pintorescas de gran efectividad (el óscar de Garci) que junto a la calidad de los participantes contribuían a crear la sensación de coherencia inicial para la propuesta descabellada, la clave fundamental residía en el objetivo último del falso golpe de Estado: salvar la democracia. Aquel bien mayor que se entendía tan en riesgo en 1981, es igualmente percibido en 2014, y esta es una clave que se activó en el inconsciente de millones de espectadores. A los militares reaccionarios de entonces, 2014 contrapone la clase política, fundamentalmente el propio gobierno, con el desmantelamiento del Estado Social y la sustracción de la voluntad popular. Lo más paradójico, sin embargo, es que los mockumentaries se han convertido en nuestro pan de cada día televisivo: son protagonizados por diputados, divulgados por noticiarios y tertulias políticas en las que presentan las mentiras más descabelladas como verdades inexorables. A diferencia con el de Jordi Évole, todos esos mockumentaries se presentan tan reales como las invasiones extraterrestres o las posesiones diabólicas. Pero los únicos que sonríen son los bancos, las eléctricas, los políticos...