29/1/14

SE PUEDE, SE DEBE.

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 29/01/2014. Contraportada

En estos dos últimos años hemos vivido la mayor traición que políticamente podía darse: el pacto constitucional sobre el que se asienta nuestra convivencia democrática, el esfuerzo por construir una sociedad más justa y equilibrada, fue roto unilateralmente por nuestros gobernantes. Desnudos de cualquier atisbo de ética o compromiso, y con el pretexto de la crisis, los políticos han mostrado sus verdaderos intereses: forrarse, amasar bienes y fortunas a costa de los pocos elementos de nivelación y reajuste social que son nuestros servicios públicos.
La paralización en Madrid del escandaloso proyecto privatizador de la sanidad no se ha conseguido por la acción de melenudos violentos, como le gustaría pensar al ministro del interior. No, han sido los ciudadanos, el personal sanitario, el pueblo en su más genuino sentido, muchos de ellos exvotantes del PP. Ciudadanos luchando contra los políticos para defender el Estado. Ni más, ni menos.
Nada de la obra legislativa de este gobierno es a favor de los ciudadanos. Por un lado,  renuncian a buscar el bien general fruto de su sentido elitista de la sociedad. Por otro, han desistido de hacer política para simplemente actuar al dictado de esa hidra antisocial que es la troika. La señora Lagarde, directora gerente del FMI ya nos ha informado de cual va a ser la siguiente política del gobierno: seguir bajando los sueldos.
Lo más interesante de estos tiempos dolorosos es la toma de conciencia de nuestra ciudadanía. Es necesario deshacerse de tontos candores para fortalecernos y no quedar inermes. Los “felices” tiempos precrisis, no van a volver. El país ha quedado asentado sobre una base de desempleo que no se prevé baje del 20% por décadas.
La gente lo sabe: los políticos son una gran parte del problema. Sus prioridades y connivencias no son las nuestras. Y el hartazgo es evidente.
Tenemos que agarrarnos a estas pequeñas victorias para desperezarnos de ingenuidades y dar un paso adelante como sociedad. Las nuevas condiciones y retos requieren soluciones y formas nuevas, como la marea blanca madrileña. Se puede, sí. Y también se debe, coño.
Por cierto, ¿qué vamos a hacer con el caso del Hospital de Burgos?


25/1/14

DICCIONARIO


Del Diccionario de la Real Academia Española

alcalde.
(Del ár. hisp. alqái, y este del ár. clás. ī 'juez').
1. m. Presidente del ayuntamiento de un pueblo o término municipal, encargado de ejecutar sus acuerdos, dictar bandos para el buen orden, salubridad y limpieza de la población, y cuidar de todo lo relativo a la Policía urbana. Es además, en su grado jerárquico, delegado del Gobierno en el orden administrativo.

ático, ca.
(Del lat. Attĭcus, y este del gr. ᾿Αττικς).
5. m. Último piso de un edificio, generalmente retranqueado y del que forma parte, a veces, una azotea.

registro.
(Del lat. regestum, sing. de regesta, -orum).
8. m. En las diversas dependencias de la Administración Pública, departamento especial donde se entrega, anota y registra la documentación referente a ellas.

falsificar.
(Del lat. falsificāre).
1. tr. Falsear o adulterar algo.
2. tr. Fabricar algo falso o falto de ley.

zombi.
(Voz, de or. africano occid.).
1. m. Persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad.
2. adj. Atontado, que se comporta como un autómata.

dimitir.
(Del lat. dimittĕre).
1. tr. Renunciar, hacer dejación de algo, como un empleo, una comisión, etc. U. m. c. intr.

gamonal.
1. m. Tierra en [la que los] que se crían [tienen] muchos gamones.



15/1/14

GAMONAL


IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/01/2014. Contraportada

     Ya no es cuestión únicamente del bulevar. No se trata solo de una mala planificación urbanística o de unos garajes inaccesibles. Se trata de hartazgo. Se trata de tripas, de sentimientos, de respeto por la gente. La protesta de Gamonal es, sobre todo, una expresión de la rabia y frustración que hace tiempo se espera que emerjan. Gamonal empieza a ser un símbolo de la España ausente del discurso oficial, de lo que generan los incumplimientos políticos, de los recortes sociales, del atenazamiento a los de abajo.
La obra del bulevar es caso y chispa. Caso porque este proyecto evidencia la profunda insensibilidad del Consistorio al priorizar por encima de las urgentes necesidades de la ciudadanía una obra propia del más risueño Legoland. Caso porque demuestra la baja calidad democrática de un sistema que, restringiendo la interlocución y consultas a los no incómodos para sus políticas, aparenta ser dialogante. Caso porque deja en evidencia la valía y altura política del casi sordoenmudecido alcalde confirmando la percepción del político como problema y nunca parte de la solución. Caso porque el más populoso y maltratado barrio de la ciudad recibe una intervención urbanística que no se ajusta a sus necesidades. Y chispa porque recoge, equivocadamente o no, la sospecha instalada de que detrás de cualquier gran obra pública hay espurios intereses privados, de que la codicia y la corrupción lo inundan todo, de que en un barrio con muchos miles de parados, con desahucios en marcha, con tantas carencias urgentes, la gente no cuenta.
En cuanto a la violencia, indignan las informaciones dadas por el Gobierno sobre los pretendidos radicales viajeros para así favorecer su nueva ley de seguridad. Indigna que habiendo cerrado los cauces y esperanzas democráticas se acuse a los ciudadanos desesperados de incivismo. Indigna, incluso, la incoherencia de un neoliberalismo que mientras descompone el Estado, pretende todavía para éste el monopolio de la violencia a pesar de su previsto franquiciamiento. Lamentablemente, tantos fuegos e iras encendidas alcanzan a inocentes que no merecen tales llamas, incluidos periodistas y comerciantes.
Los ojos del mundo se han acercado a Gamonal porque la rebelión encaja con un cambio en el guión: la paz, la democracia, son insostenibles gobernando contra los ciudadanos.